vie. Nov 27th, 2020

La importancia del cumplimiento tributario en Bolivia

A nadie le gusta pagar, pero por lo menos teniendo procesos sencillos, claros y una atención con calidez, podría la administración tributaria empoderar a los contribuyentes para cumplir sus obligaciones y, a los que se encuentran en el segmento de la informalidad, motivarlos a formalizarse.

En Bolivia desde la gestión de 1986 se han realizado esfuerzos jurídicos y técnicos para fortalecer el sistema tributario, empero esos esfuerzos se alejaron de los principios iniciales incrementando la cantidad de formularios o requerimientos de información que deben ser atendidos por los contribuyentes o, mejor dicho, por profesionales del área contable.

A lo señalado, habrá que añadir que lo pregonado por los principios de igualdad y proporcionalidad, aún no pueden ser consolidados para un equilibrio adecuado del cumplimiento de las obligaciones impositivas, dejando esa obligatoriedad a un segmento de reducido de contribuyentes considerados formales.

Entonces surgen conceptos de formalidad e informalidad, donde unos están obligados a cumplir la norma tributaria a diferencia de otros, ocasionando un desequilibrio en las recaudaciones tributarias y su posterior distribución que no favorecen la promoción de la igualdad y la lucha contra la pobreza.

Sin embargo, los contribuyentes del sector formal se ven imposibilitados de cumplir correcta y oportunamente con las obligaciones tributarias, debido a procesos administrativos que se contraponen a las normas tributarias, o en su caso, se interpretan las disposiciones que evitan la uniformidad de criterios.

La administración tributaria, en los ámbitos referidos a los actos administrativos y la interpretación de las normas, debiera realizar un diagnóstico situacional responsable para simplificar procedimientos requiriendo la información necesaria y útil para sus propósitos de fiscalización y control, facilitando la uniformidad de criterios y no olvidando la importancia de la educación tributaria.

Sabemos que a nadie le gusta pagar, pero por lo menos teniendo procesos sencillos, claros y una atención con calidez, podría la administración tributaria empoderar a los contribuyentes para cumplir sus obligaciones y, a los que se encuentran en el segmento de la informalidad, motivarlos a formalizarse. Por lo demás, reconocer que los ambientes de los puntos de contacto o plataformas de atención a diferencia de otras instituciones de servicio, generan una grata experiencia

No obstante, como decía Alberto Abad, la administración tributaria o quienes dirigen esa institución no deben olvidar que al contribuyente hay que ponerle una alfombra roja para que vaya a pagar sus impuestos y ofrecerle un programa de educación tributaria.   

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