Rojas llegó a la Asamblea Legislativa como diputado uninominal por la circunscripción 6 de La Paz en representación del Partido Demócrata Cristiano. Abogado de profesión, antes de ingresar a la política se hizo conocido en el ámbito jurídico por asumir casos mediáticos.
Su victoria electoral fue ajustada: ganó la diputación por un margen menor a doscientos votos, lo que lo convirtió en una figura emergente dentro de la oposición parlamentaria.
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Ya en el Legislativo, Rojas ha impulsado y defendido posiciones polémicas. Se pronunció a favor de proyectos como la llamada ley antibloqueos, enfrentándose incluso a la dirigencia sindical de la Central Obrera Boliviana, y cuestionó homenajes al expresidente Evo Morales dentro del Parlamento.
En el plano político, Rojas también se ha caracterizado por respaldar públicamente al actual mandatario, a quien en varias intervenciones calificó como “el mejor presidente”, alineándose con las decisiones del Ejecutivo y defendiendo la necesidad de garantizar gobernabilidad desde la Asamblea.
Sin embargo, esa cercanía con el poder no siempre ha sido bien recibida en las regiones. Durante una reciente visita a los Yungas, el diputado fue increpado por comunarios que le gritaron “mancagasto” y otras consignas críticas, obligándolo a retirarse del lugar. El término, de uso frecuente en el mundo andino, suele emplearse para señalar a autoridades consideradas improductivas o que viven del gasto público.
El episodio refleja un clima político complejo en regiones como los Yungas, donde la relación entre autoridades nacionales y organizaciones sociales suele ser tensa y donde la legitimidad de los representantes se mide más por su cercanía con las bases que por su protagonismo en la política nacional.
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Por Equipo de redacción
