Los estudiantes ya viven en el siglo XXI, pero la educación sigue atrapada en el siglo XX.
Mientras niñas y niños aprenden a interactuar con pantallas, íconos y plataformas digitales antes incluso de ingresar a la escuela, el sistema educativo boliviano sigue operando bajo estructuras pedagógicas diseñadas para otra época. La paradoja es evidente: los estudiantes ya viven en el siglo XXI, pero la educación continúa atrapada en el siglo XX. Este desfase estructural no solo impacta en la comprensión lectora, el razonamiento lógico y la capacidad crítica, sino que también reabre el debate sobre el verdadero origen de la crisis educativa en el país.
