Durante una conferencia de prensa, Quiroga utilizó la expresión coloquial “pipoca” para transmitir que Bolivia aún no se encuentra en un escenario de colapso total o de crisis institucional extrema, como las que —según recordó— marcaron otros momentos de la historia política nacional.
La frase, lejos de minimizar el problema, estuvo acompañada de una advertencia sobre el riesgo de que los conflictos se profundicen si el Ejecutivo continúa reaccionando únicamente desde el discurso político y no desde soluciones concretas.
En ese marco, el exmandatario señaló que el Gobierno debe escuchar y atender las demandas acumuladas del magisterio, la Policía y otros sectores laborales que reclaman mejoras salariales, estabilidad y condiciones adecuadas para cumplir sus funciones.
Asimismo, hizo énfasis en los problemas que enfrentan sectores productivos y cooperativistas mineros, quienes vienen denunciando dificultades relacionadas con la escasez de combustibles, falta de dólares, incremento de costos operativos y ausencia de respuestas estructurales.
Para Quiroga, muchos de los conflictos que hoy emergen en distintas regiones del país ya no responden únicamente a disputas políticas, sino a una creciente presión económica y social derivada del deterioro financiero del Estado y la pérdida de confianza en la gestión gubernamental.
El expresidente planteó que el Ejecutivo debe priorizar el diálogo, los acuerdos sectoriales y medidas económicas urgentes antes de que el clima de conflictividad escale hacia un escenario más complejo.
Por Equipo de redacción
