Vie. Oct 9th, 2026

La justicia no se reforma con cursos: Rodríguez Veltzé cuestiona la apuesta de Saucedo

Capacitar jueces puede mejorar sus conocimientos, pero no garantiza independencia ni decisiones imparciales. La propuesta del presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Romer Saucedo, de acudir al denominado «Escudo de las Américas» para formar jueces abre una discusión de fondo: ¿se puede corregir la crisis judicial boliviana sin cambiar las estructuras que la sostienen? El expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé advierte que no basta con atender las emergencias ni con cursos de capacitación; se necesita una reforma estructural respaldada por consensos políticos y ciudadanos.

La diferencia entre ambas posiciones está en el alcance de la respuesta. Saucedo plantea explorar una vía de capacitación judicial; Rodríguez Veltzé advierte que el problema excede la preparación técnica de quienes administran justicia.

Desde el punto de vista jurídico, la formación continua es útil para fortalecer competencias, actualizar conocimientos y mejorar la aplicación de la ley. Pero no sustituye las garantías institucionales que deben proteger la independencia judicial, la imparcialidad y el debido proceso.

Un juez puede conocer la ley y dominar las técnicas de su especialidad. Sin embargo, la calidad de sus decisiones también depende de las condiciones en las que ejerce su función, de los mecanismos de selección y evaluación, de la estabilidad institucional y de la ausencia de presiones externas.

Por eso, la propuesta de capacitación necesita respuestas concretas: ¿qué contenidos se impartirán?, ¿quiénes estarán a cargo?, ¿con qué criterios se seleccionará a los participantes y cómo se evaluarán los resultados? También corresponde aclarar el alcance de la cooperación con el «Escudo de las Américas» y las garantías para preservar la independencia de los jueces.

Rodríguez Veltzé sitúa el debate en otro nivel: una reforma judicial que no dependa de la crisis del momento ni de la voluntad circunstancial de las autoridades, sino de acuerdos políticos y ciudadanos que le den continuidad como política de Estado.

La cuestión no es si los jueces necesitan capacitarse. Es si esa capacitación forma parte de una reforma integral o termina siendo una respuesta parcial a una crisis que exige cambios institucionales. Porque formar mejores jueces importa; construir las condiciones para que puedan impartir justicia con independencia importa tanto como eso.

Por Equipo de redacción

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