Sáb. Ago 15th, 2026

“Doble feriado por la patria”: ¿Y el consumidor, viceministro?

En nombre del Bicentenario, el gobierno boliviano decretó un doble feriado el 6 y 7 de agosto. La medida fue defendida por el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva, con un discurso cargado de patriotismo. Pero mientras las autoridades prometen obras y encuentros con el pueblo, los consumidores enfrentan alzas de precios, mercados cerrados y pérdida de servicios básicos.

Ernesto Barrios carga dos bolsas en el mercado de Villa Fátima. Recorre los puestos con una lista corta: verduras, arroz, pollo y pan. No compra más. “Ya todo está más caro. Y con feriado, peor, cierran temprano o suben los precios”, dice con resignación. Ernesto no lo sabe, pero su preocupación contradice el discurso de una autoridad que, en teoría, debería estar de su lado.

La Paz, 31 de julio 2025.- El viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva, apeló al patriotismo para justificar el doble feriado del 6 y 7 de agosto, decretado por el Bicentenario. “Apelamos a la comprensión de los industriales, que a veces más piensan en el bolsillo que en la patria”, declaró. Dijo también que no se trata de un feriado cualquiera, sino de días dedicados por el Gobierno a la entrega de obras y contacto con el pueblo.

Pero, ¿es esta una justificación válida?

Desde el punto de vista institucional, no. El Viceministerio de Defensa del Consumidor no tiene competencia para declarar ni justificar feriados. Esa función corresponde al Ministerio de Trabajo, que es el órgano rector en materia laboral. Por tanto, lo dicho por Silva más parece un posicionamiento político que una explicación normativa.

Desde el punto de vista ciudadano, tampoco convence. Mientras las autoridades apelan a la “patria”, la vida cotidiana se encarece. Los consumidores enfrentan interrupciones de servicios, aumento de precios y limitaciones en su abastecimiento. En especial los sectores populares, que dependen de la actividad diaria para sobrevivir.

Y desde el punto de vista económico, la Cámara Nacional de Industrias ya alertó que el feriado adicional del 7 de agosto podría significar una pérdida de al menos 12 millones de dólares en productividad, afectando empleo, provisión de bienes y servicios, y la estabilidad en las cadenas de valor.

Así, el discurso de patriotismo desdibuja las verdaderas responsabilidades del Estado: equilibrar el sentido simbólico de la celebración con las condiciones reales del país. Lo contrario es esconder la carga de las decisiones políticas bajo la bandera del Bicentenario.

Ernesto, el vecino de Villa Fátima, no pide mucho. Solo quiere que los precios no suban más y que el mercado funcione como siempre.

Por Juan Flores

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