Dom. Ago 16th, 2026

Urkupiña: Celebrar con fe, prevenir con conciencia

En la festividad de Urkupiña, el Programa Nacional de VIH/Sida decidió distribuir preservativos durante la entrada folklórica. La medida, respaldada por datos oficiales, busca prevenir conductas de riesgo en contextos de consumo de alcohol y encuentros masivos. En Bolivia, el 98% de los casos de VIH son por transmisión sexual. Lejos de banalizar la festividad, la acción se basa en principios de salud pública: si vas a decidir, que sea con información y protección.

«No hay mejor decisión que la informada.» Esta frase resume el espíritu de una acción que puede generar debate, pero que está profundamente anclada en el cuidado de la vida: la distribución de preservativos durante la festividad de la Virgen de Urkupiña en Cochabamba.

Cada año, esta celebración reúne a miles de feligreses, turistas y devotos en una experiencia de profunda conexión espiritual, pero también de encuentro social, donde no faltan el baile, la comida, las ferias y, en muchos casos, el consumo de alcohol. En este tipo de contextos festivos y masivos, los riesgos asociados a conductas sexuales sin protección suelen incrementarse.

Según datos del Programa Nacional de VIH/Sida, hasta 2024 se han registrado más de 40.000 casos acumulados de VIH en Bolivia, y aproximadamente el 98% de los casos fueron por transmisión sexual. A pesar de que el país mantiene tasas relativamente bajas en comparación con otras regiones, la tendencia constante obliga a mantener y reforzar las políticas de prevención.

Uno de los factores que más influye en la toma de decisiones de riesgo es el consumo de alcohol. Estudios internacionales y nacionales han demostrado que el uso de preservativos disminuye significativamente cuando las personas se encuentran bajo efecto de bebidas alcohólicas. No es un asunto de libertinaje, sino de falta de prevención oportuna.

La entrega de condones durante la entrada folklórica no busca promover relaciones sexuales, mucho menos banalizar una festividad religiosa. Se trata de un mensaje claro de salud pública: si vas a decidir, que sea con información y con protección. Así como se reparten botellas de agua en una marcha o se instala atención médica en eventos masivos, el acceso al preservativo debe entenderse como parte del derecho a la salud.

Y es que, en temas de salud sexual y reproductiva, la moral no puede reemplazar a la educación. El respeto a la fe y a las creencias debe convivir con el respeto al cuerpo y a la vida.

Urkupiña es fe, cultura y encuentro. Que también sea una oportunidad para reflexionar sobre cómo nos cuidamos —a nosotros y a quienes amamos— incluso en medio de la fiesta.

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