A 200 años de la independencia de Bolivia, los principales líderes políticos con aspiraciones presidenciales no dejaron pasar la oportunidad de expresar sus visiones sobre el país. En el Bicentenario, Samuel Doria Medina, Tuto Quiroga, Manfred Reyes Villa y Andrónico Rodríguez utilizaron sus redes sociales para emitir mensajes que, más allá de la conmemoración, delinean sus narrativas rumbo a las elecciones de 2025.
Desde Sucre, la capital constitucional, Samuel Doria Medina publicó un mensaje con doble simbolismo: histórico y político. “Estoy muy contento de estar el 6 de agosto en Sucre, en la Casa de la Libertad, donde la nueva criatura que se llamaría Bolivia vio la luz”, señaló. Destacó la rapidez con la que la Asamblea de 1825 dio vida a la nueva República y concluyó: “Si los padres de la patria constituyeron al país en un mes, los bolivianos contemporáneos la salvaremos en 100 días”. Su frase sugiere que Bolivia necesita un rescate urgente, y que él tiene un plan concreto.
Tuto Quiroga, expresidente y férreo opositor del oficialismo, evocó el valor de la libertad como símbolo del presente y del futuro: “Hace 200 años elegimos libertad. Hoy la celebramos, con la esperanza puesta en el 17 de agosto, cuando volvamos a gritar, ¡es ya LIBRE este suelo!”. Así vinculó la efeméride con la agenda electoral inmediata.
Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba, expresó un mensaje cargado de emotividad y tono patriótico: “Con el mismo amor y valentía de quienes hace 200 años nos dieron la libertad es que hoy quiero devolver la esperanza y transformar nuestra patria. Bolivia merece un mejor mañana”. Su enfoque se centró en la transformación y la promesa de un futuro mejor.
Andrónico Rodríguez, líder emergente del MAS y presidente del Senado, apostó por una narrativa de continuidad histórica y lucha popular. “No podemos construir el futuro sin honrar el pasado… Ya no somos una nación excluyente, y jamás volveremos atrás”, dijo. Subrayó que ahora toca proyectar los próximos 200 años con unidad y compromiso.
Las cuatro posturas reflejan visiones diferenciadas pero coinciden en un punto clave: el Bicentenario no es solo un recuerdo del pasado, sino un punto de partida para disputar el relato del futuro de Bolivia.
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