La destitución de Dina Boluarte por parte del Congreso peruano marcó un nuevo punto de quiebre institucional en el país vecino. Sin embargo, la elección de José Jerí, de solo 38 años, abrió otra lectura regional: la de un relevo generacional que comienza a emerger en América Latina.
En Ecuador, el empresario Daniel Noboa asumió la presidencia con 36 años, impulsado por un discurso pragmático y de gestión moderna. En ambos casos, la juventud ha sido presentada como sinónimo de renovación, eficiencia y desapego de los viejos vicios del poder.
Bolivia, en cambio, sigue sin un rostro joven en el horizonte político. Rodrigo Paz, con 57 años, y Jorge “Tuto” Quiroga, que supera los 60, son los candidatos que este próximo 19 de octubre irán al balotaje. Ambos representan una continuidad generacional en un país donde el relevo político parece aún distante, pese a que en la región los liderazgos jóvenes ya comienzan a marcar tendencia.
Históricamente, Bolivia no ha tenido un presidente menor de 40 años. El más joven fue Víctor Paz Estenssoro, que asumió con 44 años en 1952, seguido de Hernán Siles Zuazo, con 46. La tendencia muestra que, a diferencia de otros países de la región, el poder en Bolivia ha permanecido bajo el control de generaciones maduras, incluso cuando se trató de procesos de cambio.
La falta de figuras emergentes con proyección nacional refleja, según analistas, el peso de estructuras partidarias o agrupaciones cerradas, caudillismos persistentes y una cultura política que privilegia la experiencia sobre la innovación. En un contexto regional donde la juventud empieza a reclamar espacios de liderazgo, Bolivia parece mirar el cambio desde la distancia.
Redacción central Santa Cruz
