El Tribunal Supremo Electoral confirmó la noche del domingo la victoria de Rodrigo Paz Pereira con el 54,5 % de los votos, frente al 45,4 % de Jorge “Tuto” Quiroga, en una segunda vuelta histórica que cerró más de una década de hegemonía política en Bolivia.
Paz, visiblemente emocionado, habló de “reconciliación” y de “un gobierno de todos”, mientras su compañero de fórmula, Edmand Lara, exoficial de la Policía y figura conocida por su activismo social, fue el primero en enviar un mensaje de apertura política:
“Este no es tiempo de vencedores ni vencidos. Es tiempo de unidad. Bolivia necesita de todos sus hijos para levantarse.”
Las palabras de Lara, pronunciadas ante medios nacionales y extranjeros, fueron recibidas como una señal de madurez y transición democrática. Analistas coinciden en que el nuevo gobierno deberá construir una coalición parlamentaria amplia para enfrentar la crisis económica, judicial y social que atraviesa el país.
Un país que necesita pactos
Rodrigo Paz no contará con mayoría legislativa, por lo que la gobernabilidad dependerá de su capacidad para tejer acuerdos con figuras como Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina, quienes mantienen representación en la Asamblea Legislativa y respaldo territorial en el eje central.
La prioridad inmediata será revertir la escasez de divisas, controlar el déficit fiscal y restablecer la confianza institucional. Sin consensos, advierten expertos, el país podría ingresar en una etapa de inestabilidad similar a la de 2019.
“Bolivia necesita voluntades más que discursos. Este es el momento de pactar por el país, no por los partidos”, señaló un analista político consultado por CalleBolivia.Com.
El papel de las redes y el discurso de esperanza
Lara fue protagonista de una campaña atípica, más cercana a los ciudadanos que a las élites partidarias. Con su estilo directo y su presencia en redes sociales, logró conectar con el electorado joven y desencantado, impulsando el mensaje de “Bolivia puede volver a creer”, que se volvió tendencia en TikTok y X durante las semanas previas al balotaje.
Esa ola digital ayudó a consolidar el mensaje de unidad sobre confrontación, posicionando a la dupla Paz-Lara como una alternativa de centro y moderación frente a los polos tradicionales.
Unidad o riesgo
La frase de Lara no fue retórica: es el punto de partida de una etapa política que podría redefinir el rumbo del país. La reconciliación, advierten los analistas, será el único camino posible para restablecer la estabilidad democrática y enfrentar los desafíos que dejó la crisis económica y la fractura institucional.
Si el llamado de Lara encuentra eco en las demás fuerzas políticas, Bolivia podría iniciar un nuevo ciclo de diálogo y reconstrucción nacional. De lo contrario, el riesgo de volver a la división y al estancamiento económico sigue latente.
Redacción central La Paz
