El expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé advirtió que los bloqueos y el uso de la violencia, aplicados como mecanismos de presión política a mediados de 2025, no lograron resolver la confrontación con el gobierno de Luis Arce Catacora y, por el contrario, derivaron en procesos de criminalización, daños económicos y víctimas. En ese contexto, llamó a las partes actualmente enfrentadas a declarar una pausa en la escalada del conflicto y retomar el camino del diálogo como vía para resolver las diferencias.
Rodríguez remarcó que la democracia no puede reducirse al acto electoral, sino que exige un ejercicio permanente de deliberación plural, capaz de canalizar demandas sociales sin recurrir a la confrontación que termina afectando directamente a la población. A su juicio, la repetición de escenarios de presión extrema no solo erosiona la institucionalidad, sino que posterga la atención de los problemas estructurales, especialmente los vinculados a la desaceleración económica y al deterioro del poder adquisitivo.
Mientras tanto, el conflicto entre el Ejecutivo y la Central Obrera Boliviana (COB) ingresó en una fase de mayor rigidez, luego de que la dirigencia sindical decidiera suspender el diálogo con los ministros y optar por remitir sus observaciones por escrito. Desde el Gobierno se indicó que se aguardará ese documento para evaluar las demandas, lo que traslada la disputa al terreno formal, pero no disipa el clima de tensión social.
Este escenario revive el riesgo de que la agenda política vuelva a imponerse sobre la urgencia económica, tal como ocurrió en 2025, cuando la confrontación absorbió la discusión sobre medidas de reactivación, empleo y estabilidad fiscal. La advertencia de Rodríguez Veltzé apunta precisamente a ese punto: sin voluntad de diálogo efectivo, el conflicto puede convertirse nuevamente en un factor que profundice la incertidumbre y agrave el impacto de la crisis sobre los sectores más vulnerables.
Redacción central La Paz
