En distintos mercados y comercios del país comenzó a instalarse una preocupación particular: la circulación de billetes del boliviano identificados como “serie B”, que en algunos casos generan dudas o rechazo en las transacciones. El temor a recibir un billete que luego otro comerciante no acepte ha empezado a influir en la forma en que la gente decide pagar.
Ese contexto ha empujado, casi de manera silenciosa, el crecimiento de los pagos digitales. El QR se convirtió en una herramienta práctica que evita la manipulación de efectivo y, sobre todo, las discusiones sobre el estado o la aceptación de determinados billetes.
Así, la frase escuchada en la universidad funciona como una ironía económica: “yo tan QR” representa a quien paga digitalmente y evita complicaciones, mientras “vos tan serie B” alude a quien sigue usando efectivo y puede terminar lidiando con billetes problemáticos.
Para analistas como Gonzalo Chávez Álvarez, este tipo de expresiones revela cómo las tensiones monetarias terminan filtrándose en el lenguaje cotidiano.
Por Equipo de redacción
