El arresto de Marset ocurrió durante un megaoperativo policial ejecutado en la madrugada del viernes en la zona de Las Palmas, en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, donde fuerzas especiales bolivianas actuaron en coordinación con agencias internacionales antidrogas.
De acuerdo con reportes preliminares, el operativo contó con la participación de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), fiscales bolivianos y agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos.
Tras su captura, el narcotraficante fue trasladado bajo fuerte custodia hacia el aeropuerto internacional de Viru Viru, desde donde habría sido embarcado en una aeronave estadounidense.
Medios internacionales, como Reuters, confirmaron que Marset —considerado líder de una red criminal transnacional— era uno de los fugitivos más buscados por Interpol y por agencias antidrogas de varios países de la región.
El narcotraficante uruguayo, nacido en 1991, es acusado de dirigir una estructura internacional dedicada al tráfico de cocaína y al lavado de dinero, con operaciones que se extendían desde Sudamérica hacia Europa. Diversas investigaciones lo vinculan con grandes cargamentos de droga incautados en puertos europeos y con redes criminales activas en Paraguay, Brasil y Bolivia.
Su captura tiene un simbolismo particular para Bolivia. Marset se había convertido en una figura incómoda para el país desde 2023, cuando logró escapar de un operativo policial en Santa Cruz, episodio que desató investigaciones sobre posibles redes de protección dentro de estructuras policiales y políticas.
La prensa internacional interpreta ahora su detención como un golpe relevante contra el narcotráfico en el Cono Sur, pero también como un episodio que reabre preguntas sobre el rol de Bolivia en las rutas regionales de la cocaína.
El arresto también abre un complejo escenario judicial. Marset enfrenta procesos en varios países y tenía una alerta roja de Interpol, lo que permitía su captura en cualquier jurisdicción.
Según reportes preliminares de medios bolivianos, su traslado hacia Estados Unidos se habría realizado casi de inmediato tras la captura, debido a los cargos que enfrenta en ese país por lavado de dinero y narcotráfico internacional.
Si se confirma oficialmente la extradición, el caso podría convertirse en uno de los procesos judiciales más relevantes contra el narcotráfico sudamericano en tribunales estadounidenses.
La detención de Sebastián Marset no solo representa la caída de uno de los criminales más buscados de la región. También vuelve a poner bajo la lupa las rutas del narcotráfico que atraviesan Sudamérica y el papel que Bolivia ha tenido en ese entramado.
Mientras se esperan confirmaciones oficiales sobre su traslado y las futuras acciones judiciales, la captura ya es interpretada por la prensa internacional como un hecho que reconfigura el mapa del crimen organizado en el continente.
Portada gentileza BTV
Por Equipo de redacción con agencias
