Los datos, difundidos por el medio Infobae y basados en un estudio de Atlas Intel, confirman una tendencia sostenida de desgaste en la imagen presidencial. No se trata de una caída aislada, sino de un proceso que se viene profundizando desde los primeros meses de 2026.
Uno de los factores que aceleró este descenso fue el denominado “escándalo Adorni”, vinculado al vocero presidencial Manuel Adorni, que instaló dudas sobre la transparencia del entorno gubernamental. Sin embargo, analistas coinciden en que el impacto más fuerte proviene del bolsillo de los ciudadanos.
La persistente inflación, la pérdida del poder adquisitivo y la falta de recuperación en el empleo han generado un desencanto creciente, incluso entre votantes que inicialmente apoyaron el programa económico libertario. A esto se suma un cambio en la percepción pública: cada vez más argentinos responsabilizan directamente al presidente por la situación económica actual.
Pese al escenario adverso, Milei conserva un núcleo duro de apoyo cercano al 30-35%, lo que refleja una fuerte polarización política. No obstante, el dato clave es que la desaprobación ya supera ampliamente los niveles de respaldo, configurando el momento más complejo de su gestión desde que asumió el poder.
La caída en la aprobación de Javier Milei no responde a un solo evento, sino a la combinación de factores económicos y políticos que están redefiniendo el humor social en Argentina. El desafío del Gobierno será revertir esta tendencia en un contexto donde la paciencia social parece agotarse.
Por Equipo de redacción
