La Policía Boliviana inició el desbloqueo de la ruta La Paz–Coroico sin reportes de enfrentamientos y ahora anticipa intervenciones en otros puntos de bloqueo del país. Sin embargo, el enfoque inicial apunta más a la disuasión y presión institucional que al uso inmediato de la fuerza.
El comandante general de la Policía, Mirko Sokol, informó que existen alrededor de 60 puntos de bloqueo, principalmente en el departamento de La Paz, y aseguró que se coordina con las Fuerzas Armadas para restablecer la circulación vehicular.
Analistas consideran que el Gobierno busca evitar imágenes de represión o enfrentamientos violentos, debido al alto costo político y social que podría generar una intervención directa. Por ello, la estrategia inicial se centra en la presencia policial, advertencias y negociaciones para lograr repliegues voluntarios.
El operativo en la carretera hacia los Yungas mostró una señal de esa estrategia: los bloqueadores se retiraron gradualmente y la vía fue habilitada sin choques de magnitud. No obstante, el escenario podría cambiar en regiones donde las movilizaciones tienen mayor nivel de organización y radicalidad.
La Policía advirtió que actuará conforme a la Constitución y las leyes vigentes si se registran actos vandálicos, agresiones o destrucción de bienes públicos y privados.
Por Equipo de redacción
