El ejecutivo de la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia, Lucio Gómez, pidió una reunión urgente con el ministro de Hidrocarburos y el presidente de YPFB para que expliquen las causas de la persistencia de las filas y las dificultades para acceder a gasolina y diésel en distintas regiones del país.
La posición del transporte refleja una creciente preocupación por la falta de resultados concretos después de varias mesas de diálogo instaladas con el Gobierno. Aunque las autoridades han informado en reiteradas oportunidades sobre despachos de combustible, importaciones y operativos de distribución, los choferes consideran que la situación aún no responde a las expectativas generadas por esos anuncios.
La frase “dígannos la verdad” utilizada por los dirigentes del sector expone además un clima de incertidumbre respecto a las causas reales del problema y los tiempos necesarios para alcanzar una normalización efectiva del suministro.
El ultimátum de 48 horas también evidencia que el conflicto ha dejado de centrarse únicamente en la demanda de combustible para trasladarse al terreno de la credibilidad de las explicaciones oficiales. De no existir una convocatoria en el plazo establecido, los transportistas advirtieron que evaluarán nuevas medidas en defensa de sus afiliados.
Mientras tanto, la provisión de combustibles continúa siendo uno de los principales desafíos para la gestión económica del país, debido a su impacto directo en el transporte, el abastecimiento de productos y la actividad productiva.
Por Equipo de redacción
