Mauricio Zamora reivindica sus orígenes con un asado en Monteagudo: “El trabajo dignifica”
Vestido con una polera negra, lejos del traje y la camisa blanca que suele acompañar a un ministro de Estado, Mauricio Zamora aparece inclinado frente a un asado, cuchillo y tenedor en mano, compartiendo con vecinos en Monteagudo. La escena no parece casual: busca mostrar a un funcionario que desciende, al menos simbólicamente, de la esfera del poder para reencontrarse con el mundo del trabajo del que asegura provenir. El mensaje que acompaña la imagen refuerza esa narrativa: ningún trabajo honesto debe ser motivo de vergüenza, porque es el esfuerzo el que dignifica a las personas.
