Eva Copa no ocultó su molestia al notar que concejalas evistas se reían mientras enumeraba los logros de su administración, entre ellos nuevos distribuidores viales y la consolidación del estadio de Villa Ingenio. “Nosotros no hacemos museos para palomas ni trabajamos para el jefe”, disparó, en clara referencia a Evo Morales y su cuestionado Museo de Orinoca, construido con más de $us 7 millones y cerrado desde 2020.
Las concejalas Wilma Alanoca y Fabiola Furuya, afines a Morales, han sido criticadas por ausentarse de sus funciones para viajar al Chapare, donde el exmandatario se atrincheró desde octubre de 2024 para evitar su detención en el caso de trata de personas agravada. Copa cuestionó la falta de “dignidad, ética y valor” de los ediles que, en lugar de trabajar por El Alto, «optan por proteger a personas».
El enfrentamiento con el evismo se da en un contexto de fractura dentro del MAS, con Morales enfrentando procesos legales y resistiendo presiones para abandonar la política. La alusión de Copa a «concejalas de Frente Para la Victoria» también marcó distancia con la alianza que Morales tejió para postular en las elecciones de agosto, pese a los impedimentos legales.
El mensaje de Copa, más allá de una crítica a sus opositores en el Concejo Municipal, refleja el distanciamiento de sectores alteños con la figura de Morales, quien alguna vez fue un líder influyente en la ciudad.
