El decreto que puso fin a la gestión de Espinoza es llamativamente breve. No contiene una defensa del ministro ni una explicación política sobre su salida. Tampoco cierra la discusión sobre la constitucionalidad de la censura.
Simplemente ejecuta una decisión que el Ejecutivo quedó obligado a cumplir.
La Asamblea Legislativa notificó formalmente al Gobierno el 20 de agosto la censura de Espinoza. A partir de esa comunicación comenzó a correr el plazo establecido por la Ley 1350, que obliga al Ejecutivo a destituir en un máximo de 24 horas a una autoridad censurada por el Legislativo. Y Paz cumplió.
El Decreto Presidencial 5678 revoca la designación de Espinoza como ministro de Economía y Finanzas Públicas y coloca de manera interina a Óscar Mario Justiniano Pinto, hasta ahora ministro de Producción Sostenible, Medio Ambiente y Agua.
Pero el detalle que cambia la historia está fuera del decreto.
El Gobierno había cuestionado la constitucionalidad de la censura y Espinoza había anunciado que acudiría al TCP. Por eso, la salida no necesariamente significa que el Ejecutivo haya abandonado su argumento jurídico. Significa que, mientras no exista una decisión judicial que suspenda los efectos de la censura, Paz decidió cumplir la ley.
Es una salida administrativa con una disputa constitucional todavía abierta.
Y ahí aparece la pregunta que queda sobre la mesa: ¿qué ocurrirá si el TCP determina posteriormente que la censura fue inconstitucional?
El escenario podría volver a cambiar. Espinoza ya no está en el despacho de Economía, pero la controversia que provocó su salida continúa viva. Incluso podría abrirse una discusión sobre si Paz tendría margen para volver a designarlo si el TCP deja sin efecto la censura.
La paradoja política es evidente: el Gobierno defendió a su ministro frente a la Asamblea, cuestionó la forma en que fue censurado y, finalmente, terminó ejecutando su salida.
Espinoza llegó al Gobierno como uno de los principales rostros técnicos de la política económica de Paz. Terminó convertido también en uno de sus personajes políticos más visibles. Ahora abandona el cargo, mientras el Ejecutivo intenta que la economía siga funcionando y, al mismo tiempo, espera una definición constitucional que podría modificar nuevamente el tablero.
No es necesariamente el final de la historia de Espinoza. Es el final de su etapa, por ahora, como ministro de Economía.
Paz acató la censura de la Asamblea y sacó a José Gabriel Espinoza de Economía. Designó a Óscar Mario Justiniano como interino, pero la batalla jurídica sigue abierta: el Gobierno cuestionó la constitucionalidad de la censura y espera al TCP. La pregunta queda servida: ¿podría Espinoza volver si el TCP le da la razón?
Por Equipo de redacción
