Dom. Ago 16th, 2026

“La plata ya no alcanza”: lo que Carlos vive en el mercado desmiente la inflación oficial del INE

Mientras el INE celebra una “inflación baja”, en los mercados la realidad muerde más fuerte que las cifras. En Cochabamba, Carlos Mamani compra plátano a un peso por unidad y paga más por el huevo “sin saber por qué”. Saca unas monedas del bolsillo y sentencia: “La plata ya no alcanza”. La economía oficial tiene sus números. El pueblo, sus propias cuentas.

Cochabamba, 4 de agosto de 2025.– Mientras el Instituto Nacional de Estadística (INE) informa que la inflación de julio fue de apenas 1,20%, en las calles y mercados del país los precios siguen castigando el bolsillo. Carlos Mamani, en el mercado Ingavi de Cochabamba, tiene una versión distinta a la oficial.

“El plátano está a un peso. Me han dicho que es por la falta de diésel. El huevo ha subido y también dicen que es por el combustible. Pero ya no se sabe. Todo sube, y el dinero ya no alcanza”, dice con resignación, sacando unas monedas de su bolsillo para ilustrar su punto.

El director del INE, Humberto Arandia, explicó en conferencia de prensa que la inflación de julio fue la más baja de los últimos tres meses y atribuyó la caída al reabastecimiento de los mercados tras los bloqueos impulsados por sectores evistas. Además, sostuvo que incluso se registraron reducciones de precios en carnes y verduras.

Sin embargo, los testimonios en los mercados de Cochabamba, La Paz y Santa Cruz muestran otra realidad: productos como el huevo, la leche, los cereales y los productos de limpieza siguen con precios elevados. El diésel, escaso en varias regiones, continúa encareciendo el transporte y la logística.

“Puede que bajen algunos precios, pero otros siguen subiendo sin parar. Y lo peor es que el salario no sube, el empleo está flojo, y ya ni para el almuerzo alcanza”, añade doña Rosario, vendedora de verduras en el mismo mercado.

La inflación acumulada en 2025 llega al 16,92%, una cifra que preocupa a economistas independientes, quienes señalan que más allá de bloqueos de créditos o coyunturas, Bolivia enfrenta presiones inflacionarias estructurales: escasez de dólares, emisión monetaria sin respaldo y aumento sostenido del costo de vida.

Mientras el gobierno trata de mostrar señales de recuperación, la distancia entre los datos oficiales y la economía popular sigue siendo un abismo difícil de ignorar.

Carolina Machaca para CalleBolivia.Com

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