Bolivia enfrentaría tres años consecutivos de recesión económica, según el último informe del Banco Mundial que proyecta una contracción del PIB del -0,5% en 2025, -1,1% en 2026 y -1,5% en 2027, situando al país como caso atípico en una América Latina que crecería en promedio 2,3% el próximo año.
El informe «Emprendimiento transformador para el empleo y el crecimiento», presentado el 7 de octubre en Washington, representa una dramática revisión a la baja respecto a las proyecciones de abril del mismo organismo, cuando aún anticipaba un crecimiento del 1,2% para 2025. Estas cifras contrastan radicalmente con el optimista 3,51% de crecimiento previsto por el gobierno boliviano en su Presupuesto General del Estado.
Contexto de crisis múltiple
La proyección del Banco Mundial refleja una economía bajo severa presión: reservas internacionales en mínimos históricos, inflación acumulada de 18,33% hasta septiembre, escasez crónica de dólares y el colapso de los ingresos por hidrocarburos, que durante años fueron el sustento del modelo económico.
«Estamos ante un escenario de estanflación, la combinación más temida», explica el economista Gonzalo Chávez. «El próximo gobierno heredará una trampa de difícil resolución: políticas expansivas avivarán la inflación, mientras que medidas contractivas profundizarán la recesión».
Respuesta oficial y desafíos
Desde el Ministerio de Economía, el titular Marcelo Montenegro sostiene que se deja «una economía estable» y atribuye las dificultades a «ataques sistemáticos» como bloqueos de caminos y demoras legislativas. Sin embargo, los datos parecen contradecir el optimismo oficial.
El informe llega en vísperas de la segunda vuelta presidencial del 19 de octubre, que definirá al sucesor de Luis Arce. El próximo mandatario, que asumirá el 8 de noviembre, enfrentará el desafío de estabilizar una economía en recesión dentro de un contexto regional favorable, donde países como Argentina (4,6%) y Paraguay (4,2%) muestran proyecciones de crecimiento robusto.
La comunidad internacional observa con atención cómo Bolivia resolverá este desafío histórico que requiere, según analistas, no solo ajustes económicos inmediatos sino también la construcción de consensos en una sociedad profundamente dividida.
Karina Gómez para CalleBolivia
