El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, confirmó que la DEA retornará a Bolivia en la segunda quincena de este mes, como parte de un esquema de cooperación internacional orientado a reforzar la lucha contra el narcotráfico. La decisión responde —según la autoridad— al incremento de la actividad ilícita, especialmente vinculada a redes criminales transnacionales que operan más allá de las fronteras nacionales.
Justiniano explicó que el narcotráfico ya no se limita a la producción, sino que involucra rutas internacionales, logística sofisticada, lavado de dinero y crimen organizado, lo que obliga al Estado a fortalecer sus capacidades técnicas y de inteligencia. En ese contexto, el Gobierno considera necesario contar con el apoyo de agencias especializadas como la DEA para mejorar el intercambio de información y la efectividad de los operativos.
Si bien el retorno de la DEA genera cuestionamientos en algunos sectores políticos, desde el Ejecutivo se insiste en que la cooperación no implica pérdida de control ni injerencia externa. La participación de la agencia estadounidense —remarcó el viceministro— se dará bajo coordinación y supervisión de las autoridades bolivianas, respetando la normativa nacional y los lineamientos definidos por el Estado.
El desafío ahora será traducir la cooperación en resultados concretos: reducción de rutas del narcotráfico, desarticulación de organizaciones criminales y golpes efectivos al lavado de dinero. Para el Gobierno, la prioridad no es el debate político, sino contener el avance de la actividad ilícita, en un escenario donde el crimen organizado se adapta más rápido que las respuestas tradicionales.
Redacción central La Paz
