Durante su intervención, Paz fue directo al plantear que las demandas de infraestructura menor deben ceder frente a necesidades estructurales. En esa línea, sostuvo que pedir este tipo de obras implica desviar recursos que podrían destinarse a hospitales, colegios u otras áreas prioritarias.
La frase de Paz
replicada por otros medios nacionales, que coincidieron en el contexto: un discurso marcado por la necesidad de ajustar el gasto y priorizar inversiones de mayor impacto social y económico.
El planteamiento no es aislado. Forma parte de una narrativa más amplia del Ejecutivo que busca reorientar la inversión pública hacia sectores productivos y servicios básicos, dejando en segundo plano obras consideradas de menor urgencia. Sin embargo, la postura también abre cuestionamientos, especialmente desde regiones donde las canchas y espacios deportivos cumplen un rol social clave en la cohesión comunitaria y la prevención de la violencia.
Así, el mensaje presidencial no solo apunta a la gestión económica, sino que también tensiona la relación con gobiernos subnacionales y organizaciones sociales que históricamente han impulsado este tipo de proyectos.
Por Equipo de redacción
