Sáb. Ago 15th, 2026

Paro del transporte en Bolivia bloquea el país: escasez de combustible y falta de dólares agravan la crisis

Bolivia vive una jornada crítica este martes 5 de mayo con un paro nacional de 24 horas protagonizado por el transporte sindicalizado, que ha dejado bloqueadas las principales ciudades y carreteras del país. La protesta expone una crisis estructural marcada por la escasez de combustibles, la falta de divisas y crecientes cuestionamientos a la calidad de los carburantes.

El impacto de la medida es contundente. En La Paz y El Alto se reportan más de 60 puntos de bloqueo que han paralizado la circulación tanto en el centro como en zonas periféricas. La situación no es menor: el transporte urbano está prácticamente detenido y miles de ciudadanos enfrentan dificultades para movilizarse.

En el eje central, Cochabamba se encuentra prácticamente aislada debido a cortes en rutas estratégicas como Quillacollo, Sacaba y Caracollo, afectando la conexión con otros departamentos. Esta situación obligó a las terminales terrestres a suspender todas las salidas, evitando que pasajeros queden varados en medio de los bloqueos.

El sector movilizado argumenta que la medida responde a una crisis profunda. Denuncian desabastecimiento de diésel y gasolina, dificultades para acceder a divisas que permitan sostener la actividad y una preocupante baja calidad de los combustibles, que —según advierten— estaría dañando los motores de sus vehículos.

Por su parte, el Gobierno Nacional sostiene que el paro tiene un trasfondo político y asegura que las demandas ya han sido atendidas en mesas de diálogo. Además, destaca la aprobación de un plan de emergencia de 125 millones de dólares para el mantenimiento vial y afirma que el suministro de carburantes se está regularizando de manera progresiva en todo el país.

Sin embargo, la percepción en las calles es distinta. Los bloqueos, la paralización del transporte y el aislamiento de regiones reflejan una crisis que no solo es sectorial, sino que comienza a impactar directamente en la economía nacional.

A pesar del llamado oficial al diálogo, la dirigencia del transporte advierte que la medida podría radicalizarse si no hay soluciones inmediatas en los surtidores y mejoras reales en la infraestructura vial. Entre las opciones que se barajan está la convocatoria a un paro de 48 o incluso 72 horas.

De concretarse, Bolivia enfrentaría un escenario más complejo, con riesgo de desabastecimiento, incremento de precios y una mayor paralización de las actividades económicas, especialmente en el eje central del país.

Portada gentileza ABC

Por Equipo de redacción

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