La nueva radiografía energética de América Latina publicada por bloomberglinea.com dejó una señal inquietante para Bolivia: el país ya no figura entre los actores relevantes de la producción petrolera regional. Mientras siete naciones concentran el 87% del crudo latinoamericano, Bolivia quedó fuera del mapa energético que hoy dominan Brasil, México, Venezuela, Argentina, Colombia, Guyana y Ecuador.
El reporte sostiene que casi la mitad del petróleo producido en la región se exporta principalmente hacia China, Estados Unidos y la Unión Europea. Pero el dato que más impacto genera en Bolivia no es quién lidera, sino quién desapareció de la escena.
Durante años, Bolivia construyó un discurso de potencia energética apoyado en sus exportaciones de gas y combustibles. Sin embargo, la caída sostenida de la producción, la falta de nuevos descubrimientos y la escasa inversión en exploración fueron debilitando el peso estratégico del país en el mercado regional.
El contraste se hace más evidente cuando se observa el ascenso de países como Guyana, que pasó de ser un actor marginal a uno de los polos petroleros de mayor crecimiento en el continente gracias a gigantescos hallazgos offshore. Mientras tanto, Bolivia enfrenta problemas de abastecimiento interno y una creciente dependencia de la importación de diésel y gasolina.
La ausencia boliviana en el informe de Bloomberg no es solo simbólica. Refleja el deterioro de un modelo energético que durante más de una década sostuvo ingresos estatales, subsidios y estabilidad fiscal. Hoy, la presión sobre las reservas internacionales y la escasez de dólares también encuentran explicación en esa pérdida de capacidad exportadora.
Para muchos analistas, el dato resume un cambio de época: Bolivia pasó de vender energía al continente a luchar por garantizar combustible dentro de sus propias fronteras.
Portada gentileza de bloomberglinea.com
Por Equipo de redacción
