Bolivia acaba de hacer historia. El primer matrimonio civil igualitario del país se celebró en Santa Cruz de la Sierra y sus protagonistas son Fabiana Banzer y Scarlett Rocha, una pareja que tuvo que esperar tres años y diez meses para que el Estado reconociera legalmente a su familia. No fue un trámite de minutos, como para cualquier otra pareja, sino una batalla con dos amparos constitucionales, rechazos del SERECI y un expediente que llegó hasta el Tribunal Constitucional en La Paz. El 7 de agosto de 2026, por fin pudieron firmar el acta y decir sí, acepto, convirtiéndose en el precedente que hoy abre la puerta a decenas de parejas en todo el país.
Fabiana y Scarlett llevan más de cuatro años juntas y desde 2022 intentaron registrar su matrimonio. La respuesta que recibían en el SERECI era siempre la misma: no sabían cómo hacerlo, eran las primeras en pedirlo. El miedo las acompañó hasta el último día. Scarlett lo contó así: tenían muchas dudas e incertidumbre porque el proceso estuvo lleno de barreras y limitaciones. El fallo que lo cambió todo llegó el 13 de marzo de 2026, cuando el Tribunal Constitucional falló a su favor sin necesidad de reformar el artículo 63 de la Constitución, que aún define el matrimonio como la unión entre una mujer y un hombre. La vía fue estrictamente judicial, a través del amparo constitucional.
Este hito no se entiende sin lo que pasó antes. En 2018, David Aruquipa y Guido Montaño, pareja desde hacía más de una década, pidieron registrar su unión libre. El SERECI se negó y comenzó una pelea legal de dos años que terminó con la histórica Sentencia Constitucional Nº 0577 de 2020. Por primera vez, el Tribunal invocó la Opinión Consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de 2017, que obliga a los Estados a reconocer y proteger los vínculos familiares de las personas del mismo sexo. Desde ese fallo se reconocieron 148 uniones libres igualitarias en Bolivia, pero la unión libre no equivale al matrimonio civil en garantías, herencia y protección plena como familia.
Por eso el caso de Fabiana y Scarlett es distinto y más potente. Su abogada, de la organización Igual Bolivia que las acompañó durante todo el proceso, explica que esto genera jurisprudencia. No significa que desde mañana cualquier pareja pueda casarse automáticamente en cualquier SERECI del país, sino que cada pareja deberá presentar su propio amparo apoyándose en este precedente. Aun así, el efecto ya se siente: en solo cinco días después de conocerse la sentencia, diez parejas se contactaron con Igual Bolivia para iniciar el trámite. Es la historia de dos personas que decidieron construir una vida juntas y tuvieron que luchar para que esa vida fuera reconocida por la ley, y al lograrlo, le dejaron el camino marcado a los que vienen después.
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Por Equipo de redacción
