La Fiscalía secuestró los equipos encontrados durante el allanamiento y anunció que serán sometidos a peritaje. Ese examen puede convertirse en la pieza central para reconstruir cómo funcionaba la infraestructura y, sobre todo, quién estaba detrás de ella.
Una granja de bots es un sistema que permite gestionar múltiples cuentas digitales de manera coordinada o automatizada. Puede utilizar teléfonos, computadoras, servidores, software especializado o una combinación de estos elementos.
El principio es sencillo: varios dispositivos y cuentas pueden recibir instrucciones desde una infraestructura de control para publicar, compartir, comentar, reaccionar o amplificar determinados contenidos. La coordinación puede hacer que una determinada narrativa parezca tener una repercusión espontánea y masiva cuando, en realidad, existe una acción organizada detrás.
Por eso, encontrar los dispositivos es apenas el comienzo. El peritaje debería establecer, entre otros elementos, los IMEI, SIM, operadores telefónicos, cuentas asociadas, direcciones IP, servidores, aplicaciones, registros de actividad y posibles conexiones remotas.
Ese último punto puede ser especialmente relevante.
Una infraestructura ubicada físicamente en Bolivia no significa necesariamente que quienes la administraban estuvieran en Bolivia. Los dispositivos pueden ser controlados remotamente desde otra ciudad o incluso desde otro país. Por eso, si existen indicios de que el supuesto centro de coordinación estaba en Argentina, esa hipótesis tendría que demostrarse mediante los rastros digitales encontrados en los equipos.
La investigación también deberá determinar qué cuentas eran administradas, qué contenidos se difundían, a quiénes beneficiaban o perjudicaban, quién financiaba la operación y quién impartía las instrucciones.
En este contexto cobra importancia la versión de que existiría una infraestructura de mayor dimensión en Santa Cruz. Nadia Beller denunció la existencia de una presunta granja de bots en Equipetrol vinculada a Cerimedo. Esa afirmación, sin embargo, todavía debe ser investigada y corroborada.
También existe un antecedente que merece ser revisado: Cerimedo reconoció públicamente en Argentina haber administrado decenas de miles de cuentas artificiales. Ese antecedente no demuestra que los equipos encontrados en Bolivia formen parte de la misma estructura, pero sí constituye un elemento que vuelve relevante determinar si existe una conexión.
La cuestión de fondo, entonces, no es solamente cuántos teléfonos o dispositivos fueron encontrados.
Es saber qué hacían, quién los operaba y desde dónde recibían instrucciones.
Porque si el peritaje encuentra una cadena que conecte los dispositivos de La Paz con servidores, cuentas, operadores, pagos o centros de control ubicados en otros lugares, la investigación podría pasar de un hallazgo tecnológico a la reconstrucción de una estructura organizada de manipulación digital.
Y allí vuelve la pregunta que puede cambiar la dimensión del caso:
¿Desde dónde se controlaba la infraestructura encontrada en Bolivia y quién tenía las credenciales para operarla?
Portada gentileza de Bolivision
Por Equipo de redacción
