Sáb. Sep 26th, 2026

Paz ante la ONU: Calasich ve ambigüedad ideológica y una confianza que los datos contradicen

Nueva York le dio a Rodrigo Paz una tribuna planetaria; Ramiro Calasich G. vio, en cambio, un discurso lleno de zonas grises. El analista cuestionó la ambigüedad ideológica del presidente, puso en duda su afirmación de que está recuperando la confianza de los bolivianos y también desarmó su relato sobre una campaña electoral exitosa “sin expertos”. Para Calasich, entre lo que Paz quiso mostrar ante el mundo y la realidad que deja en Bolivia hay demasiado trecho.

Calasich considera que Paz intentó marcar distancia del Socialismo del Siglo XXI, pero sin asumir una confrontación clara con sus principales referentes. “Ni siquiera se atrevió a nombrar a Chávez y Morales”, sostiene el analista, al cuestionar lo que considera una posición ideológica ambigua.

Para Calasich, esa indefinición se hizo más evidente porque el presidente combinó referencias a un cambio de rumbo para Bolivia con elogios a la Organización de Naciones Unidas y pedidos de reglas claras para acceder a financiamiento.

Pero el punto que el analista contrapone con mayor fuerza es el de la confianza.

Paz afirmó ante la ONU que su Gobierno está recuperando la confianza de los bolivianos. Calasich retruca que “los datos cuentan otra historia”: sostiene que dos de cada tres bolivianos no aprueban la gestión presidencial y que la credibilidad del mandatario continúa cayendo.

La diferencia, entonces, no está solamente en la interpretación del discurso, sino en el contraste entre el mensaje presidencial y la percepción que, según el analista, reflejan los indicadores de aprobación.

Calasich también puso bajo la lupa otra afirmación de Paz: su relato sobre una campaña electoral exitosa construida “sin expertos” y sin millones de dólares, basada fundamentalmente en redes sociales.

El analista cuestiona esa presentación y lanza una referencia directa al entorno que acompañó aquella campaña: “Habría que preguntarle a su ‘amigo’, hoy echado al olvido”, señala, en alusión a quien, según su crítica, habría tenido un papel en aquella estrategia.

Para Calasich, el problema del discurso ante la ONU no fue únicamente lo que Paz dijo, sino también lo que evitó decir.

Su cuestionamiento apunta a que un presidente que plantea cambiar el rumbo de Bolivia debería explicar con mayor claridad qué modelo pretende impulsar, qué reglas quiere modificar y cómo piensa atraer inversión y financiamiento.

La conclusión del analista es dura: considera que Paz tuvo una tribuna internacional de primer nivel, pero no logró convertirla en una exposición clara del proyecto político y económico de su Gobierno.

“Paz tuvo hoy una tribuna mundial y la desaprovechó”, concluyó Calasich. Y remató su crítica con una ironía sobre la delegación que acompañó al presidente en la Asamblea: para él, lo único que salió bien fue “la barra” que llevó Bolivia, “entusiasta, disciplinada y siempre lista para aplaudir”.

Por Equipo de redacción

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