Mar. Oct 20th, 2026

Condori en San Pedro: el Gobierno suma una detención, ¿será suficiente?

Nilton Condori está en la cárcel de San Pedro, pero su detención está lejos de cerrar el frente político que se abrió con los bloqueos y las amenazas de nuevas movilizaciones. Mientras el diputado Manolo Rojas presenta la aprehensión como una señal contra la impunidad, sectores que respaldan al senador exigen su liberación y advierten con nuevas medidas de presión. La decisión judicial puede darle al Gobierno una victoria inmediata en el discurso; convertirla en un resultado político duradero dependerá de cómo actúe el Gobierno en el futuro inmediato.

La Justicia dispuso seis meses de detención preventiva para Condori, investigado por los presuntos delitos de instigación pública a delinquir y terrorismo, a raíz de declaraciones realizadas en Lauca Ñ el 26 de septiembre. La defensa anunció que apelará la resolución y cuestionó la valoración de los elementos presentados por la Fiscalía. El caso sigue abierto y la responsabilidad penal deberá establecerse conforme a derecho.

El diputado Manolo Rojas, quien impulsó la denuncia, celebró la aprehensión con un mensaje de advertencia: “Nunca más van a amenazar al pueblo boliviano”. Su planteamiento apunta más allá de Condori y anticipa que las investigaciones podrían alcanzar a otras personas presuntamente involucradas en las movilizaciones.

Desde Cochabamba, el vocero municipal Juan José Ayaviri pidió investigar también a quienes habrían organizado y financiado los 53 días de bloqueos. Es una exigencia que desplaza el foco hacia las responsabilidades que todavía deben esclarecerse. Las afirmaciones sobre posibles financiadores, sin embargo, necesitan pruebas y no pueden darse por demostradas únicamente por una declaración pública.

En la otra vereda, los seguidores de Condori se declararon en emergencia y advirtieron con movilizaciones nacionales si no era liberado. El vicepresidente Edmand Lara, por su parte, cuestionó la forma en que se ejecutó la aprehensión y pidió investigar posibles irregularidades policiales, además de garantizar el debido proceso.

La controversia ya no se limita a la situación jurídica del senador suplente. También pone a prueba la capacidad del Gobierno para sostener su discurso de autoridad sin que el procedimiento policial, las decisiones judiciales o las reacciones sociales terminen abriendo otro frente de conflicto.

Por ahora, hay una detención preventiva, una investigación en curso, una apelación anunciada y sectores que amenazan con movilizarse. No hay todavía elementos suficientes para afirmar que el conflicto quedó neutralizado.

Por Equipo de redacción

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