Dom. Nov 8th, 2026

Rodrigo Paz baja las gradas del respaldo ciudadano: Santa Cruz pierde 50 puntos de aprobación

A un año de haber llegado al poder, Rodrigo Paz enfrenta una señal que no puede despachar con explicaciones políticas: su aprobación cae en las tres principales ciudades del eje troncal. Santa Cruz registra un desplome de 50 puntos porcentuales, Cochabamba pierde 33 y La Paz, 24. Los datos de Ipsos Ciesmori muestran que el respaldo inicial no se está consolidando y que la evaluación ciudadana de su Gobierno se deteriora. Si esta tendencia se mantiene, el Presidente podría entrar en una etapa de mayor desgaste político, con menos margen para negociar, impulsar reformas y sostener su agenda gubernamental.

Paz llegó a la Presidencia con expectativas de cambio y una importante expectativa de recuperación económica e institucional. Sin embargo, las cifras muestran una trayectoria contraria a la que necesita cualquier Gobierno durante su primer año: en lugar de subir las gradas de la confianza ciudadana, parece bajarlas.

El comportamiento por ciudades revela que el desgaste no tiene la misma intensidad. Santa Cruz pasó de 71% de aprobación en noviembre de 2025 a apenas 21% en octubre de 2026. Son 50 puntos porcentuales menos. Cochabamba cayó de 63% a 30%, mientras La Paz descendió de 60% a 36%.

La fotografía actual tampoco es alentadora: en Santa Cruz, el 56% desaprueba su gestión; en La Paz, el 53%; y en Cochabamba, el 49%. En las tres ciudades, quienes desaprueban superan a quienes aprueban.

Hay otro indicador que añade dimensión política al problema: el 76% de los encuestados manifestó que probablemente o definitivamente no volvería a votar por Paz. No se trata de una predicción electoral, sino de una respuesta sobre la disposición actual de los ciudadanos.

¿Qué podría pasar si la tendencia continúa?

Primero, el Gobierno podría perder capacidad de interlocución. Cuando la aprobación se reduce, también se debilita el capital político que permite negociar con gobernaciones, municipios, organizaciones sociales y la Asamblea Legislativa.

Segundo, las reformas económicas podrían encontrar mayores resistencias. Las medidas que implican costos para la población necesitan explicaciones, resultados y confianza. Sin esos elementos, el margen para conseguir respaldo social se estrecha.

Tercero, puede profundizarse la distancia entre las expectativas que llevaron a Paz al poder y los resultados que la población percibe. La aprobación de algunas medidas gubernamentales no necesariamente se convierte en aprobación del Presidente.

Pero las encuestas también son fotografías de un momento, no sentencias sobre el futuro. Una recuperación económica, mejoras perceptibles en los ingresos familiares, avances institucionales y resultados concretos en la lucha contra la corrupción podrían modificar esta trayectoria.

El problema es el tiempo político. Un Gobierno puede pedir paciencia, pero la ciudadanía también mide cuánto tarda en llegar el cambio prometido.

Paz tiene por delante un desafío que no se resuelve con discursos ni anuncios: convertir las expectativas en resultados. Porque si continúa bajando las gradas del respaldo ciudadano, cada decisión importante puede costarle más políticamente que la anterior

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Nota de rigor: las cifras corresponden a resultados difundidos de Ipsos Ciesmori. La evolución futura es un escenario condicionado a que continúe la tendencia, no una predicción estadística. Las muestras por ciudad también deben considerarse al interpretar las diferencias.

Por Equipo de redacción

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