El ambiente en la conferencia de prensa era tenso. Luis Arce apareció acompañado de su gabinete, con el rostro serio y un tono de voz que delataba la presión del momento. Al iniciar su discurso, su voz se tornó entrecortada y las muletillas se hicieron recurrentes, como buscando dar énfasis a cada frase, pero también evidenciando el peso de la crisis que enfrenta su gobierno.
“No, no… no estamos quebrados, el país no está quebrado”, repitió con un tono que por momentos parecía más defensivo que firme. Explicó que la economía atraviesa un problema de liquidez, especialmente en dólares, lo que ha complicado la importación de combustible y derivado en largas filas en las estaciones de servicio.
Para mitigar la crisis, Arce anunció diez medidas, aunque algunas sin cifras concretas sobre su impacto. Entre ellas, mencionó la reducción del parque automotor estatal –sin precisar cuánto se ahorrará–, la implementación de teletrabajo y clases virtuales para reducir la movilidad, y la creación de un aplicativo que informará qué surtidores tienen combustible disponible. También se aplicará el horario continuo en el sector público para optimizar recursos.
El mandatario hizo énfasis en la necesidad de aprobar créditos para aliviar la situación financiera y lanzó una crítica directa a sus opositores. “Miren, miren, eh… los candidatos también van a pedir créditos, pero esos sí van a ser condicionados”, dijo, marcando pausas mientras justificaba los préstamos que su gobierno busca.
Hacia el final, su tono cambió a uno más emotivo. Habló de los obstáculos que ha enfrentado desde que asumió el cargo, mencionó intentos de desestabilización y dejó en claro que no tiene intención de dimitir. “No vamos a renunciar, nosotros… eh… ya hemos pasado, eh… momentos difíciles, y seguimos aquí”, afirmó, con una voz que, aunque quebrada, intentaba proyectar determinación.
El mensaje del presidente dejó más preguntas que certezas. Sin cifras claras sobre el impacto de las medidas y con una economía en creciente tensión, la conferencia sirvió más para transmitir la angustia del gobierno que para disipar la incertidumbre en la población.
Redaccion central
