El excomandante del Ejército, Juan José Zúñiga, reapareció públicamente desde la cárcel de máxima seguridad de El Abra en una entrevista difundida este martes 16 por los medios argentinos Data Urgente y Extra TV, donde afirmó que el operativo militar del 26 de junio de 2024 fue en realidad un “autogolpe” organizado desde el Palacio de Gobierno para reposicionar la imagen del presidente Luis Arce.
Zúñiga, quien permanece detenido desde hace casi diez meses, expresó que su vida está en riesgo y responsabilizó directamente al presidente Arce, al ministro de Gobierno Eduardo del Castillo, al exministro Hugo Moldiz y al viceministro Fernando Rodríguez. La entrevista, difundida en video, contiene una frase poco comentada hasta ahora: el exgeneral aludió a la presencia de un “verdugo”, figura que no sólo implica amenaza física, sino una posible estructura de represalia dentro del aparato estatal.
“No me voy a quitar la vida, y si me pasa algo, el pueblo sabrá quién es el verdugo”, expresó Zúñiga, sugiriendo que existe una fuerza que opera con autorización o cobertura institucional. Este punto no había sido destacado hasta el momento en medios nacionales.
El video, grabado en condiciones no reveladas, fue rápidamente replicado en plataformas digitales como X (antes Twitter), Facebook, YouTube y TikTok, generando un repunte en la polarización de narrativas. Usuarios críticos al oficialismo difundieron la entrevista bajo hashtags como #ZúñigaVerdad y #ArceMentiroso, mientras que sectores afines al gobierno respondieron promoviendo el documental estatal ¿Qué pasó el 26J? con etiquetas como #GolpeFracasado y #ArceDefensor.
Además de la viralización en Bolivia, la entrevista tuvo eco en redes sociales de Argentina, Venezuela y México, donde algunos actores políticos la vincularon a discusiones sobre supuestos “golpes blandos” o desestabilización institucional regional.
Zúñiga enfrenta procesos penales por terrorismo, alzamiento armado y atentado contra la seguridad del Estado, cargos que podrían conllevar hasta 30 años de prisión. La reactivación mediática del caso ocurre en un año clave para Bolivia, marcado por el proceso electoral de 2025 y la división interna del Movimiento al Socialismo entre el ala “arcista” y el bloque cercano a Evo Morales.
La aparición pública del exjefe militar reabre el debate sobre la transparencia del caso 26J y evidencia cómo las plataformas digitales siguen siendo el escenario principal para disputar el control narrativo de hechos políticos críticos en el país.
Redacción central
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