En un ambiente cargado de tensión, el presidente de Bolivia, Luis Arce, sostuvo la noche del martes una reunión clave con los parlamentarios del ala “arcista” del Movimiento al Socialismo (MAS) en el Palacio de Gobierno. La cita, realizada a puertas cerradas, abordó de forma frontal el complejo panorama que atraviesa el país, marcado por una inflación que alcanzó el 9,97% en 2024 y una proyección de 15,8% para 2025, escasez de divisas, colas por combustible, y el desgaste político interno.
La reunión, que congregó a unos treinta legisladores oficialistas, reflejó el momento crítico del gobierno. Con semblantes tensos, los parlamentarios escucharon al jefe de bancada en Diputados, José Luis Flores, quien instó a la unidad frente al embate opositor y las críticas provenientes del sector “evista”, liderado por Evo Morales. “Estamos en un momento definitorio. No podemos permitir que la división nos debilite”, habría expresado Flores, en un llamado a contener cualquier intento de fractura mayor.
Las intervenciones no estuvieron exentas de dramatismo. Varios legisladores expresaron su preocupación por la viabilidad del mandato presidencial, al punto que se llegó a plantear la posibilidad de una renuncia anticipada. Aunque esta propuesta fue rechazada por la mayoría, reveló la magnitud de la presión que enfrenta el Ejecutivo. “El presidente debe salir por la puerta grande, no por la ventana”, expresó un asambleísta, ganando el respaldo de varios colegas.
Cuando finalmente tomó la palabra, Arce se mostró firme pero visiblemente afectado. “Sé que la situación es difícil.… lo siento en cada boliviano que está en la calle. Pero no me rendiré”, manifestó, asumiendo el costo político del momento sin hacer mención directa a Evo Morales. En lugar de ello, llamó a la cohesión interna y a retomar el mensaje de estabilidad que, según sus palabras, aún puede reconstruirse.
Si bien no se definieron medidas concretas para enfrentar la crisis, la cita permitió reforzar el respaldo del núcleo oficialista a la gestión presidencial. La discreción con la que salieron los participantes —solo Flores dio una escueta declaración— sugiere un compromiso interno de blindar políticamente al mandatario, al menos hasta el cierre de su mandato en noviembre de 2025.
Con una ciudadanía cada vez más frustrada y una economía en retroceso, el presidente Arce enfrenta un tramo final de gobierno lleno de desafíos. La pregunta que queda en el aire es si el apoyo de su bancada será suficiente para apaciguar la tormenta y contener la presión callejera.
Redacción central
Portada representación realista creada digitalmente.
