Dom. Oct 4th, 2026

Crisis del dólar en Bolivia: la montaña rusa del USDT y su impacto en la economía nacional

En medio de una aguda escasez de divisas, el dólar digital (USDT) se ha convertido en la moneda extraoficial que marca el pulso económico de Bolivia. Su uso creciente en el mercado paralelo revela tanto la desconfianza en el boliviano como el vacío regulatorio que permite una especulación sin control. ¿Estamos ante una solución temporal o al borde de una crisis aún más profunda?

En los últimos meses, Bolivia ha vivido una profunda distorsión cambiaria, marcada por la escalada y posterior caída del dólar paralelo, con el USDT (Tether), una stablecoin digital, como protagonista inesperado. Esta criptomoneda, que en teoría está respaldada 1:1 por el dólar estadounidense, ha servido como termómetro de la crisis de divisas que golpea al país.

Durante el primer semestre de 2025, la cotización del USDT en el mercado informal boliviano alcanzó picos de hasta Bs 20 por unidad, en contraste con el tipo de cambio oficial de Bs 6.96. Sin embargo, en julio ha retrocedido a aproximadamente Bs 14.70, según reportes de cambistas locales.

¿Qué explica esta extrema volatilidad?

La raíz del fenómeno está en la persistente escasez de dólares físicos. Las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB) llegaron a US$2.807 millones a mediados de 2025, un leve repunte frente a los US$1.976 millones de 2024, pero aún muy por debajo de los niveles necesarios para cubrir la demanda nacional. En este contexto, el USDT se convirtió en un sustituto funcional para transacciones e importaciones, especialmente entre empresas que requieren divisas urgentes.

«Cuando instituciones como YPFB o grandes importadores buscan dólares, el mercado paralelo entra en frenesí. El USDT se convierte en una referencia inevitable, y su precio se dispara», explica el economista Gonzalo Chávez. Este fenómeno refleja una pérdida creciente de confianza en el boliviano, golpeado por una inflación acumulada del 15,53% en el primer semestre del año.

Medidas gubernamentales y efectos temporales

En un intento por frenar la especulación, el gobierno de Luis Arce lanzó en mayo un paquete de 11 medidas económicas. Entre ellas, la prohibición a empresas estatales de operar con criptoactivos, lo que redujo parcialmente la presión sobre el USDT. También se promovieron alternativas como Alloy a USDT, una stablecoin respaldada por oro y litio boliviano, que busca atraer la confianza de los usuarios en un entorno más regulado.

Estas medidas, sumadas a un superávit comercial derivado del buen desempeño en exportaciones de soya y zinc, han contribuido al reciente descenso del dólar paralelo. No obstante, los analistas son cautos.

“La baja del USDT es coyuntural. Sin reformas estructurales para aumentar las reservas, reducir el déficit fiscal y reactivar la confianza, el riesgo de un nuevo brote especulativo es alto”, advierte la economista María Teresa Cárdenas.

Un dólar digital sin respaldo transparente

El uso creciente del USDT no está exento de riesgos. A pesar de su popularidad como “dólar digital”, la falta de auditorías claras sobre el respaldo de Tether genera inquietudes sobre una posible burbuja. A esto se suma la Resolución 044/2014 del BCB, que prohíbe el uso de criptomonedas como medio de pago, exponiendo a los usuarios a eventuales sanciones legales.

“Es un arma de doble filo: las stablecoins alivian la escasez de divisas, pero también abren la puerta a estafas, lavado de dinero y volatilidad”, sostiene la entrevistada.

Una economía en vilo ante el año electoral

Con un 2025 electoral en curso, la incertidumbre política se entrelaza con la fragilidad económica. La brecha entre el dólar oficial y el paralelo continúa alimentando la dolarización informal. Además, la pérdida de confianza en el sistema bancario impulsa a muchos ciudadanos a migrar hacia las criptomonedas como refugio financiero.

En este escenario, el USDT no solo representa una solución de emergencia ante la falta de dólares, sino también un símbolo de la desconfianza en las instituciones. Mientras no se tomen medidas integrales para estabilizar la economía, el “dólar digital” seguirá dictando el ritmo de una Bolivia al filo de la inestabilidad.

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