La crisis de combustible y divisas que azota a Bolivia desde mediados de 2025 ha puesto en el centro de las críticas a David Choquehuanca. El vicepresidente, que también preside la ALP, aseguró recientemente que “no faltarían combustible ni dólares si el Legislativo aprobara los créditos”, una afirmación que reavivó el debate sobre su capacidad de conducción política.
Aunque asumió la presidencia del parlamento en 2020, este año la ALP apenas sesionó en dos ocasiones y sin resultados significativos. Los créditos internacionales por más de 4.000 millones de dólares, destinados a importar combustibles y reforzar las reservas de divisas, siguen trabados por falta de quórum, boicots opositores y divisiones internas entre arcistas y evistas.
En julio, una votación clave para aprobar 130 millones de dólares se frustró por un error en el conteo. En agosto, un préstamo del BID por 30 millones volvió a postergarse. Estos fracasos llevaron a la oposición a acusar a Choquehuanca de “falta de liderazgo”, mientras él insistió en que “el pueblo no puede ser rehén de estas mezquindades”.
Las críticas provienen de todos los frentes. El analista Carlos Saavedra considera que “no le dio la talla para conducir la ALP”, y diputados evistas como Renán Cabezas lo señalan por “falta de voluntad”. Comunidad Ciudadana (CC), por su parte, llegó a “desconocer” su autoridad tras decisiones unilaterales como el receso legislativo de 2023.
La oposición también lo acusa de no defender la institucionalidad frente a fallos judiciales que desde 2023 limitaron las interpelaciones a ministros. Incluso, figuras como Andrónico Rodríguez reclaman convocatorias multipartidarias, evidenciando tensiones internas.
El oficialismo defiende a Choquehuanca y sostiene que la crisis es producto de una “guerra económica” y de la obstrucción de evistas y opositores. “Los créditos son la solución estructural para importar combustible y estabilizar la economía”, señaló un portavoz del gobierno. Sin embargo, la fragmentación al interior del gobierno de Arce tras las elecciones de agosto, donde ninguna fuerza obtuvo mayoría absoluta, complica aún más el escenario.
Redacción central La Paz
