El Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó que la inflación de septiembre en Bolivia fue de 0,20 %, el registro mensual más bajo del año. A primera vista, el dato podría interpretarse como una señal de estabilización de precios; sin embargo, el acumulado de enero a septiembre asciende a 18,33 %, mostrando que el fenómeno inflacionario sigue erosionando el poder adquisitivo de los hogares.
El economista Gonzalo Chávez advirtió en sus redes sociales que esta aparente “calma inflacionaria” debe leerse con cautela: puede ser un signo de estabilidad pasajera, pero también un síntoma de desaceleración económica, o incluso un espejismo estadístico generado por controles de precios y subsidios que ocultan tensiones en la economía real.
Al analizar la serie mensual, se observa que agosto registró un 1,01 % y septiembre cayó a 0,20 %. La abrupta disminución plantea preguntas: ¿los precios realmente se moderaron o simplemente reflejan ajustes puntuales en rubros controlados? La respuesta no está en las tablas, sino en la feria y el mercado.
En el día a día, el “índice del bolsillo” muestra otra realidad: alimentos básicos como pollo, arroz o verduras siguen marcando el pulso de una economía donde el salario alcanza para menos y la inflación acumulada se siente más que cualquier variación mensual.
Redacción central La Paz
