La noche de este domingo, los cinco candidatos a la presidencia se enfrentaron en un debate que debía centrarse en 5 ejes temáticos; sin embargo, la dinámica del encuentro estuvo marcada por alusiones personales y desvíos del guion previsto.
JP Velasco mostró un perfil serio y calculador, mientras que Lara se inclinó por un estilo más relajado y sonriente. Entre los momentos más comentados se encontró la mención de Velasco a un lapsus de Evo Morales al dirigirse a Lara, así como la constante consulta de apuntes por parte de varios candidatos, evidenciando tensión, preparación parcial y expresiones de voluntad.
La moderación también llamó la atención, pero por motivos negativos. Dos moderadores de los cuatro parecieron desorientados en varios momentos, dejando entrever que no hubo un ensayo previo. Su limitada autoridad hizo que no se respetara completamente el diseño de preguntas y respuestas, lo que permitió interrupciones y desviaciones de los temas centrales, restando orden y claridad al debate.
Al final, lo que debía ser un espacio de diálogo sobre el futuro del país sobre el tema legislativo fundamentalmente, se convirtió en un reflejo de estilos, gestos y lapsus: un debate más humano que técnico, donde la improvisación y la falta de autoridad de la moderación terminaron siendo protagonistas. Para los votantes, la pregunta queda flotando: ¿quién presentó verdaderas soluciones y quién solo dejó anécdotas para la memoria?
Redacción central Santa Cruz
