El dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, recibió una invitación formal del Gobierno para instalar una mesa de diálogo el lunes, una señal que busca descomprimir la tensión generada por las protestas contra el Decreto Supremo 5503. Aunque aún no confirmó su asistencia, todo apunta a que Argollo llevará la convocatoria a consulta con sus bases antes de asumir una posición oficial. El gesto abre una ventana para retomar el diálogo en medio de un escenario político cada vez más sensible.
Analistas advierten que la decisión del Ejecutivo llega en un momento clave. El politólogo Gabriel Campos sostuvo que “apostar al diálogo es inteligente si el Gobierno quiere evitar que más sectores se sumen a la COB”. La convocatoria, por tanto, no solo responde a una agenda de negociación, sino a la necesidad urgente de contener un efecto dominó que podría escalar rápidamente.
Aun así, la estrategia no está exenta de cuestionamientos. Diversos expertos señalaron que el Ejecutivo deberá mostrar verdadera capacidad de negociación para recuperar credibilidad, especialmente cuando insiste en defender un decreto que, según sindicatos y especialistas, presenta “huecos” técnicos y económicos difíciles de sostener. La COB mantiene firme su exigencia de abrogar la norma y advierte que las movilizaciones continuarán mientras no exista un compromiso concreto.
La reunión del lunes podría convertirse en un punto de inflexión: o abre la vía hacia un acuerdo que alivie la tensión social, o profundiza la polarización si no se presentan alternativas claras y viables. Por ahora, el país aguarda la decisión que tome Argollo junto a sus bases, en un contexto donde cada movimiento define el equilibrio político de las próximas semanas del año venidero.
Redacción central La Paz
