En un mensaje difundido a través de su cuenta oficial, Marco Rubio afirmó que “Estados Unidos apoya a su amigo Bolivia” y calificó de “productiva” la conversación con el ministro de Relaciones Exteriores, subrayando el interés mutuo por fortalecer la relación bilateral y avanzar en objetivos comunes regionales. La declaración no pasó desapercibida por el peso político del funcionario y el contexto geopolítico actual.
El encuentro se produce en un momento clave, cuando el Gobierno boliviano ha comenzado a marcar distancia del modelo estatista predominante en los últimos años y ha dado señales de apertura a la inversión privada, al mercado internacional y a una mayor cooperación económica con actores externos, especialmente Estados Unidos.
La mención explícita de “reformas pro-mercado” por parte del jefe de la diplomacia estadounidense tiene una carga política significativa, ya que sugiere un aval internacional a la nueva orientación económica del Ejecutivo boliviano. También puede interpretarse como un mensaje dirigido a inversionistas, organismos multilaterales y socios estratégicos de la región.
En términos diplomáticos, el respaldo público de Washington refuerza la idea de una normalización y relanzamiento de las relaciones entre ambos países, tras años de tensiones y distanciamiento. A la vez, coloca a Bolivia en el radar de la estrategia estadounidense para América Latina, en un contexto de disputa económica y política con otros actores globales.
Redacción central La Paz
