Hasta la fecha, no existe un informe oficial detallado que explique el contenido exacto de las maletas, si fueron incautadas, resguardadas o liberadas. La falta de actas públicas, inventarios o registros fotográficos alimenta la sospecha de que el caso no está siendo tratado con la transparencia que amerita un hecho de posible alcance internacional.
Otra de las interrogantes clave es cuántos vuelos chárter adicionales se realizaron bajo las mismas condiciones. No se ha informado cuántas operaciones similares existieron, desde qué aeropuertos salieron ni bajo qué convenios. El silencio oficial refuerza la percepción de que no se trató de un hecho aislado, sino de un posible patrón operativo.
Uno de los puntos más sensibles del caso es cómo se obtuvieron los permisos internacionales para el traslado de las maletas. Este tipo de vuelos requiere autorizaciones aeronáuticas, aduaneras y migratorias, tanto nacionales como extranjeras. La ausencia de explicaciones sobre qué instancias aprobaron estos permisos abre la puerta a responsabilidades más amplias dentro del aparato estatal.
La pregunta final que plantea Claudia Soruco apunta al corazón del problema: ¿solo Rojas será investigada? Hasta ahora, la atención parece concentrarse en una persona y alguna otra, sin que se anuncie la ampliación de investigaciones a mandos superiores, operadores logísticos o autoridades que autorizaron los vuelos. Esto refuerza la sospecha de un intento de reducir el caso a una responsabilidad individual, evitando una investigación integral.
Redacción central La Paz
