La reunión congregó a varios mandatarios de América para presentar la Coalición de las Américas contra los Carteles, una iniciativa impulsada por Washington para coordinar inteligencia, cooperación militar y acciones conjuntas contra el crimen organizado en la región. Entre los asistentes estuvo el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira, junto a otros líderes latinoamericanos que respaldaron la nueva arquitectura de seguridad hemisférica.
Durante su discurso, Trump hizo una pausa para referirse al idioma y lanzó una frase que rápidamente circuló en redes y medios: dijo que no planea aprender “el maldito idioma”, en referencia al español, y bromeó señalando que para eso ya cuenta con su secretario de Estado. El comentario, pronunciado ante mandatarios hispanohablantes, fue interpretado por algunos como una provocación y por otros como parte del estilo informal del líder estadounidense.
Minutos después tomó la palabra Rubio, de origen cubano y bilingüe, quien decidió dirigirse parcialmente en español a los asistentes. En tono distendido, incluso bromeó diciendo que él “habla cubano”, lo que provocó risas en el auditorio y contrastó con la declaración previa de Trump, aportando un momento más relajado a una cumbre centrada en temas de seguridad.
Más allá de esos episodios, la cita hemisférica marcó un paso importante en la estrategia de Washington para fortalecer la cooperación regional frente al narcotráfico. La nueva coalición busca articular operaciones conjuntas, intercambio de inteligencia y entrenamiento entre fuerzas de seguridad del continente, en un contexto de creciente preocupación por la expansión de los carteles en América Latina.
Por Equipo de redacción y agencias
