Sáb. Ago 15th, 2026

¿Hasta cuánto debe subir el dólar? Economistas advierten que el verdadero problema es recuperar la confianza y la oferta de divisas

Mientras el dólar oficial continúa escalando día tras día en Bolivia, el debate económico comienza a girar en torno a una pregunta más profunda que el simple precio de la divisa. ¿Basta con devaluar para normalizar el mercado cambiario o el problema radica en la falta de confianza y de un programa económico integral? Las reflexiones de Samuel Doria Medina y Gonzalo Colque coinciden en un punto esencial: el tipo de cambio, por sí solo, no resolverá la escasez de dólares si no logra reconstruir la credibilidad del mercado y restablecer el flujo de divisas.

El nuevo régimen de tipo de cambio flexible abrió una etapa inédita para la economía boliviana después de años de un dólar prácticamente fijo. En ese contexto, Samuel Doria Medina sostiene que el Banco Central de Bolivia (BCB) debe comprender que las expectativas juegan un papel determinante en el comportamiento de los agentes económicos.

Su argumento es que, mientras las personas crean que el dólar seguirá subiendo, preferirán conservar sus divisas antes que venderlas, alimentando la escasez. En esa lógica, la comunicación de la autoridad monetaria adquiere un papel estratégico. Los bancos centrales no solo administran la política monetaria; también buscan orientar las expectativas del mercado. La credibilidad se convierte así en un activo económico, porque cuando existe confianza en las decisiones de la autoridad monetaria disminuyen la incertidumbre, los rumores y las conductas especulativas.

Desde otra perspectiva, el economista Gonzalo Colque plantea que la pregunta no debería ser hasta dónde llegará el dólar, sino cuándo volverán a aparecer los dólares en el sistema financiero. A su juicio, el éxito de la devaluación no puede medirse únicamente por el nivel alcanzado por el tipo de cambio, sino por su capacidad para restablecer la oferta de divisas en bancos y casas de cambio.

Colque explica que el BCB apuesta a que un precio más alto incentive a quienes poseen dólares a venderlos al sistema financiero. Sin embargo, advierte que, tras los primeros días del ajuste gradual, la población sigue enfrentando la misma dificultad para acceder a la moneda estadounidense, lo que pone en duda la eficacia de la estrategia si no está acompañada por otras medidas.

El economista sostiene que un tipo de cambio será suficiente únicamente cuando el mercado cambiario vuelva a funcionar con normalidad y la brecha con el mercado paralelo se reduzca significativamente. Si ello no ocurre, la devaluación solo terminará trasladándose a mayores precios y a una pérdida del poder adquisitivo de los hogares.

Ambos análisis convergen en una conclusión: la estabilidad cambiaria depende tanto de los fundamentos económicos como de la confianza que inspire la política económica. Sin equilibrio fiscal, disponibilidad de divisas, acceso a financiamiento y señales claras de largo plazo, el ajuste cambiario difícilmente logrará estabilizar las expectativas.

En consecuencia, el desafío del Banco Central y del Gobierno no consiste únicamente en administrar el precio del dólar, sino en convencer al mercado de que existe una estrategia capaz de garantizar que las divisas volverán a circular con normalidad. Solo entonces el tipo de cambio dejará de ser el principal foco de incertidumbre para la economía boliviana.

Por Equipo de redacción

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