Mié. Sep 30th, 2026

Menos bolivianos para frenar el dólar: la apuesta que puede enfriar aún más la economía

Samuel Doria Medina sostiene que el Gobierno está intentando contener la inflación y el alza del dólar retirando bolivianos de circulación: por un lado, elevando el encaje legal de los bancos y, por otro, absorbiendo liquidez mediante Operaciones de Mercado Abierto (OMAs). Su explicación parte de un principio básico de economía: cuando escasea el dinero disponible, se reduce la presión sobre los precios y sobre la demanda de dólares. Pero la otra cara del mecanismo también está en los libros de economía: menos liquidez puede significar menos crédito, menor consumo e inversión y, finalmente, más enfriamiento de una economía que ya está debilitada. Ahí comienza el verdadero debate: ¿Bolivia está estabilizando la economía o profundizando su recesión para conseguirlo?

El razonamiento de Doria Medina es relativamente sencillo. Si el Banco Central retira bolivianos del sistema financiero, los bancos disponen de menos recursos para prestar y los agentes económicos tienen menos liquidez para demandar bienes, servicios y dólares. El primer instrumento que menciona es el encaje legal, es decir, la proporción de determinados depósitos que las entidades financieras deben mantener como reservas y que, por tanto, no pueden destinar libremente a nuevos créditos. El segundo son las Operaciones de Mercado Abierto, mediante las cuales el Banco Central coloca valores y absorbe liquidez del sistema. Ambos mecanismos tienen una característica común: restringen la cantidad de dinero disponible en la economía.

La lógica monetaria detrás de este proceso es conocida. Si existen menos bolivianos circulando, disminuye la capacidad de gasto y puede moderarse la presión sobre los precios. Al mismo tiempo, si hay menos moneda nacional disponible para comprar dólares, puede reducirse la demanda de divisas. Hasta ahí, el planteamiento de Doria Medina tiene sustento en la teoría monetaria convencional.

Pero la medicina tiene otra cara. La liquidez que el Banco Central retira deja de estar disponible, en parte, para financiar la actividad económica. Si las entidades financieras tienen menos margen para prestar o si el costo del dinero aumenta, el crédito puede volverse más caro o más escaso. Para una empresa, eso puede significar postergar una inversión o reducir capital de trabajo; para un hogar, menor acceso al financiamiento. Cuando empresas y familias reducen simultáneamente sus decisiones de gasto, la economía pierde demanda. El mecanismo puede resumirse así: menos liquidez, menor crédito, menor consumo e inversión y, finalmente, menor actividad económica.

En este punto, Doria Medina acierta en una cuestión central: una política monetaria contractiva puede contribuir a estabilizar precios y, al mismo tiempo, tener un efecto recesivo. Pero que una medida sea contractiva no significa que sea necesariamente equivocada. Si una economía enfrenta inflación elevada, pérdida de confianza en su moneda y presión sobre el mercado cambiario, el Banco Central puede considerar necesario enfriar la demanda para recuperar cierta estabilidad. La discusión relevante es cuánto enfriamiento puede soportar Bolivia sin agravar el problema que intenta resolver.

Hay, además, una precisión que no debería perderse de vista: menos bolivianos no crean más dólares. Reducir la cantidad de moneda nacional disponible puede disminuir la demanda de divisas, pero no resuelve por sí mismo la escasez de dólares. Si el problema cambiario también está relacionado con las reservas internacionales, el déficit fiscal, las importaciones, las exportaciones y las expectativas de los agentes económicos, retirar liquidez en bolivianos solo actúa sobre una parte del problema. Se puede contener la demanda de dólares sin solucionar la falta de dólares.

Doria Medina plantea que hubiera preferido “inundar” de dólares la economía y realizar el ajuste con mayor rapidez, mediante un mayor financiamiento externo, incluido el FMI. La idea tiene una lógica: si el principal problema es la escasez de divisas, aumentar su disponibilidad puede aliviar directamente la presión cambiaria y evitar que todo el ajuste recaiga sobre la liquidez en bolivianos, según expertos. Pero tampoco existe una solución gratuita. Los dólares obtenidos mediante financiamiento externo pueden aliviar la presión inmediata, pero implican deuda y, dependiendo de las condiciones, compromisos fiscales y reformas. El ajuste no desaparece necesariamente; puede cambiar de lugar y de velocidad.

Por eso, el comentario de Doria Medina merece ser tomado como un punto de partida, no como una conclusión. Su advertencia sobre el efecto recesivo de retirar liquidez tiene fundamento, pero su alternativa también debe ser sometida a la misma pregunta: cuánto cuesta y cuánto tiempo puede sostenerse. Una estrategia basada en financiamiento externo puede aliviar la falta de divisas, pero no sustituye la necesidad de corregir los desequilibrios fiscales y externos que llevaron a la crisis.

Bolivia enfrenta así un dilema más complejo que escoger entre “más dólares” o “menos bolivianos”. Necesita reducir la inflación y recuperar estabilidad cambiaria, pero también necesita volver a crecer. Si para contener el dólar se restringe demasiado el crédito, el remedio puede terminar golpeando la producción, la inversión y el empleo. Y si para evitar ese costo se recurre principalmente a financiamiento externo, el país puede ganar tiempo sin necesariamente resolver las causas estructurales del desequilibrio.

El desafío, de acuerdo a los expertos consultados por Calle Bolivia, consiste en encontrar una combinación de política monetaria, fiscal y cambiaria que permita estabilizar la economía sin convertir la estabilización en una recesión más profunda. La frase de Doria Medina sobre una economía “inundada de dólares” es políticamente atractiva, pero económicamente necesita una segunda pregunta: ¿cuántos dólares, a qué costo y para comprar cuánto tiempo de estabilidad? Y la estrategia del Gobierno también necesita responder la suya: ¿cuánto puede enfriarse una economía ya debilitada antes de que la medicina empiece a ser parte del problema?

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por Equipo de redacción

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