La idea es que la ciudadanía decida mediante voto si Morales puede volver a postularse. Sin embargo, la Constitución Política del Estado no establece un referendo específico para habilitar a una persona como candidata.
El artículo 411 sí contempla el referendo como parte del procedimiento para una reforma parcial de la Constitución. Esa reforma puede iniciarse mediante iniciativa popular, con firmas equivalentes al menos al 20% del electorado, o mediante la Asamblea Legislativa Plurinacional; posteriormente, debe ser sometida a un referendo constitucional aprobatorio.
Por eso, la propuesta evista no puede reducirse a una pregunta del tipo “¿quiere que Evo Morales sea candidato?”. Si el objetivo fuera modificar una disposición constitucional para abrir esa posibilidad, tendría que seguirse el procedimiento previsto por la propia CPE.
Pero políticamente el planteamiento tiene otra dimensión.
Poner sobre la mesa un referendo permite volver a instalar a Morales en el debate nacional, medir la reacción de la ciudadanía y obligar a Gobierno, oposición y otros sectores a pronunciarse sobre una eventual candidatura.
Ese puede ser precisamente el valor de la propuesta: no necesariamente resolver ahora la habilitación, sino comprobar si existe terreno político para intentarlo.
El antecedente de 2016 demuestra que la reelección ya fue llevada a las urnas. Aquel referendo planteó modificar el artículo 168 de la CPE para permitir una nueva reelección presidencial y vicepresidencial, pero el No ganó con 51,30%.
Diez años después, el debate vuelve, aunque con una diferencia sustancial: ahora no se plantea simplemente modificar una regla de reelección, sino buscar una vía para la eventual candidatura de Morales.
Por eso, más que preguntarse únicamente si habrá referendo, la cuestión política es otra: ¿el ala evista está probando el terreno para medir si la candidatura de Evo Morales todavía puede convertirse en una demanda electoral con respaldo suficiente?
Por Equipo de redacción
