Rodrigo Paz reconoció que Cerimedo trabajó inicialmente con otros candidatos y explicó que el contacto con su entorno se produjo durante la segunda vuelta electoral. El Presidente también ha intentado marcar distancia respecto del alcance de esa relación.
Sin embargo, la controversia no se apaga. Videos, fotografías y publicaciones que circulan en redes sociales vuelven a poner el vínculo bajo escrutinio público, mientras crece la demanda de explicaciones más precisas sobre cuándo comenzó la relación, qué funciones cumplió Cerimedo, con quiénes trabajó y cuál fue realmente su nivel de influencia.
Aquí aparece la diferencia entre una acusación y una pregunta legítima: una fotografía puede acreditar un encuentro; un video puede mostrar una interacción, pero ninguno demuestra por sí solo un acuerdo político, económico o ilegal. Para establecer eso se necesita verificar el origen, fecha, contexto y autenticidad de cada material.
Pero políticamente el problema es otro.
Cuando una sociedad comienza a repetir “No nos mienta, Presidente”, según analistas, el debate deja de ser exclusivamente sobre Cerimedo. Se convierte en un asunto de credibilidad presidencial.
Paz tiene ahora el desafío de despejar las dudas con información verificable y una explicación completa. Porque en política, cuando las imágenes circulan más rápido que las respuestas, el silencio o las explicaciones incompletas terminan alimentando la sospecha.
Por Equipo de redacción
