Jue. Sep 3rd, 2026

“La novela” del estado de excepción: el nuevo audio atribuido a Paz y Cerimedo abre otra crisis política

Un nuevo audio difundido este miércoles por el vicepresidente Edmand Lara vuelve a poner al Gobierno de Rodrigo Paz contra las cuerdas. Esta vez, la grabación atribuye al Presidente y al consultor argentino Fernando Cerimedo una conversación en la que aparece una expresión políticamente explosiva: “armar la novela”, vinculada a la preparación de un eventual estado de excepción. La autenticidad de las voces, la integridad del audio y el contexto de la conversación todavía deben ser establecidos mediante una pericia técnica. Pero el contenido abre un nuevo frente de controversia sobre cómo se gestó y cómo se buscó comunicar una de las decisiones más delicadas del Gobierno.

El nuevo audio difundido por Lara introduce un elemento diferente respecto de las anteriores grabaciones que han sacudido al Gobierno: ya no se trata solamente de supuestas conversaciones sobre estrategias electorales o políticas, sino de una conversación que, según su contenido atribuido, toca directamente una de las decisiones más delicadas adoptadas durante la crisis de bloqueos: el estado de excepción.

En la grabación aparece una conversación atribuida a Paz y Cerimedo en la que se menciona la necesidad de construir una “novela”, expresión que, fuera de contexto, puede prestarse a distintas interpretaciones, pero que adquiere especial relevancia cuando aparece vinculada a la comunicación de una medida excepcional.

El punto central no es solamente qué se dijo, sino qué se pretendía hacer con ese relato.

Si el audio resulta auténtico, la investigación deberá establecer si aquella conversación correspondía a una estrategia comunicacional para explicar una decisión ya tomada, a una planificación política previa o a algo más profundo: la construcción deliberada de una narrativa para generar las condiciones políticas y sociales que permitieran aplicar la medida.

También aparece mencionada la posibilidad de un estado de excepción focalizado en determinadas regiones. Ese elemento requiere especial atención porque permitiría determinar si existía, antes de la decisión oficial, una estrategia territorial definida.

Sin embargo, hay una línea que el periodismo debe evitar cruzar: un audio difundido públicamente no constituye por sí mismo una prueba concluyente.

La Fiscalía tendrá que establecer la autenticidad de la grabación, identificar las voces, determinar cuándo fue registrada, establecer si está completa o fue editada y, sobre todo, reconstruir el contexto en el que se produjo la conversación.

También deberá responderse una pregunta que permanece abierta: ¿quién grabó la conversación y cómo llegó posteriormente a manos de Lara?

El Gobierno, por su parte, queda nuevamente obligado a dar explicaciones. Paz ya había cuestionado anteriormente la utilización de audios sin peritaje como prueba y había dejado la determinación de su autenticidad en manos de la Justicia.

Ahora el escenario es distinto porque el nuevo material introduce una palabra políticamente cargada: “novela”.

Si fue utilizada simplemente para referirse a una estrategia de comunicación, deberá explicarse. Si se refería a la construcción de un relato político para justificar una medida excepcional, también deberá aclararse.

Y si la conversación demuestra algo diferente, corresponderá igualmente establecerlo.

Por eso, el verdadero desafío para la Fiscalía no es determinar quién ganó la batalla política de los audios. Es responder, con evidencia técnica, si aquella conversación ocurrió, qué significaban sus palabras y qué relación tuvo con la posterior declaración del estado de excepción.

Mientras esa investigación no concluya, la “novela” sigue siendo una acusación política. Pero es una acusación que, por el contenido del audio, difícilmente podrá ser ignorada.

Por Equipo de redacción

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