El 22% de quienes desaprueban la gestión de Paz señala como principal motivo la corrupción en el Gobierno. Otro 15% apunta a la mala gestión, mientras que 14% menciona los problemas con los combustibles.
El dato adquiere mayor peso cuando se observa la percepción sobre el rumbo del país. El 81% de los consultados considera que Bolivia va en la dirección incorrecta, frente a apenas un 19% que cree que avanza por el camino correcto.
La evaluación del Presidente también se deterioró. La aprobación de Rodrigo Paz cayó al 21%, mientras la desaprobación alcanzó el 65%.
La secuencia muestra un desgaste acelerado: la aprobación presidencial había comenzado el año en niveles mucho más altos y la percepción sobre el rumbo del país se fue deteriorando durante los meses siguientes.
Los resultados corresponden al Monitor de Opinión Pública de Ipsos CIESMORI, realizado en el Eje Troncal. Por ello, los porcentajes deben atribuirse a los consultados de ese universo y no presentarse como una medición de la totalidad de los bolivianos.
El dato político de fondo es difícil de ignorar: la desaprobación del Presidente coincide con una percepción todavía más negativa sobre el rumbo del país. La pregunta ahora es si el Gobierno podrá revertir esa tendencia antes de que el desgaste termine consolidándose.
Por Equipo de redacción
