Jue. Sep 10th, 2026

Después de tantas vueltas Paz admite que confió en Cerimedo

Rodrigo Paz reconoció que depositó su confianza en Fernando Cerimedo y lamentó que esa relación no haya sido correspondida, una admisión que vuelve a poner bajo la lupa el vínculo entre el consultor argentino y el entorno presidencial. Porque cuando existe confianza, la relación deja de ser un simple contacto circunstancial: se comparten decisiones, información y preocupaciones, se dice en la calle. La pregunta que queda ahora sobre la mesa es inevitable: ¿qué sabía Paz de las actividades de Cerimedo y hasta dónde llegó esa confianza?

Paz admite que confió en Cerimedo: “Cuando hay confianza, a uno se le dice todo” política y personal. Esa distinción adquiere especial relevancia después de los audios y acusaciones que el vicepresidente Edmand Lara puso en conocimiento de la Fiscalía y de las denuncias que involucran a Cerimedo y a personas vinculadas al Gobierno.

Paz sostuvo que le apena que la confianza depositada en Cerimedo no haya sido correspondida y respaldó que el Ministerio Público investigue los hechos. Con ello, el Presidente intenta separar la relación de confianza que reconoce de cualquier conducta que pudiera ser considerada irregular y que, en todo caso, deberá ser establecida mediante una investigación y las correspondientes pruebas.

Pero la admisión también desplaza el centro del debate. Ya no se trata únicamente de determinar si Cerimedo tuvo o no autorización formal para hablar en nombre del Gobierno. La discusión pasa por conocer qué grado de acceso tenía al poder, con quién hablaba, qué información recibía y qué asuntos podía conocer gracias a la confianza que el propio Presidente reconoce haberle otorgado.

En política, la confianza no suele ser un vínculo vacío. Cuando un Presidente confía en una persona, esa cercanía puede permitirle conocer información, participar en conversaciones o influir en determinadas decisiones, aunque eso no signifique automáticamente que tenga un cargo público o capacidad legal para representar al Estado.

Por eso, la frase de Paz puede terminar siendo más importante de lo que parece. Hasta ahora, la defensa presidencial buscaba establecer una frontera entre Cerimedo y el Gobierno. Ahora existe un elemento reconocido por el propio Presidente: había confianza.

Y si había confianza, la pregunta siguiente es inevitable: ¿qué se hablaban Paz y Cerimedo cuando no había cámaras, micrófonos ni comunicados oficiales?

La respuesta no la dará una declaración política, sino la investigación de la Fiscalía, la verificación técnica de los audios y la documentación que permita establecer qué relación existió realmente y cuál fue el alcance de esa cercanía.

Paz admite que confió en Cerimedo: “Cuando hay confianza, a uno se le dice todo” política y personal. Esa distinción adquiere especial relevancia después de los audios y acusaciones que el vicepresidente Edmand Lara puso en conocimiento de la Fiscalía y de las denuncias que involucran a Cerimedo y a personas vinculadas al Gobierno.

Paz sostuvo que le apena que la confianza depositada en Cerimedo no haya sido correspondida y respaldó que el Ministerio Público investigue los hechos. Con ello, el Presidente intenta separar la relación de confianza que reconoce de cualquier conducta que pudiera ser considerada irregular y que, en todo caso, deberá ser establecida mediante una investigación y las correspondientes pruebas.

Pero la admisión también desplaza el centro del debate. Ya no se trata únicamente de determinar si Cerimedo tuvo o no autorización formal para hablar en nombre del Gobierno. La discusión pasa por conocer qué grado de acceso tenía al poder, con quién hablaba, qué información recibía y qué asuntos podía conocer gracias a la confianza que el propio Presidente reconoce haberle otorgado.

En política, la confianza no suele ser un vínculo vacío. Cuando un Presidente confía en una persona, esa cercanía puede permitirle conocer información, participar en conversaciones o influir en determinadas decisiones, aunque eso no signifique automáticamente que tenga un cargo público o capacidad legal para representar al Estado.

Por eso, la frase de Paz puede terminar siendo más importante de lo que parece. Hasta ahora, la defensa presidencial buscaba establecer una frontera entre Cerimedo y el Gobierno. Ahora existe un elemento reconocido por el propio Presidente: había confianza.

Y si había confianza, la pregunta siguiente es inevitable: ¿qué se hablaban Paz y Cerimedo cuando no había cámaras, micrófonos ni comunicados oficiales?

La respuesta no la dará una declaración política, sino la investigación de la Fiscalía, la verificación técnica de los audios y la documentación que permita establecer qué relación existió realmente y cuál fue el alcance de esa cercanía.

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Por Equipo de redacción

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