Sin agua y sin respuestas. Esa es la situación que enfrentan habitantes de varios barrios de Potosí, donde el acceso a un servicio básico depende de cuándo y durante cuánto tiempo la empresa habilita el suministro.
Cuando el agua llega en plena noche y en cantidades insuficientes, las familias deben dejar el descanso para llenar sus recipientes. La necesidad de contar con agua termina alterando la vida cotidiana de los hogares.
El problema no se limita a la escasez. También está la capacidad de respuesta de la empresa encargada de prestar el servicio.
Este medio visitó las oficinas de AAPOS y constató que la institución no cuenta con un plan de contingencia para enfrentar esta situación. La ausencia de una respuesta organizada plantea interrogantes sobre cómo se administra la emergencia y qué medidas se prevén para atender a los barrios afectados.
A esto se suma el papel de ODECO, la oficina de atención al consumidor que funciona en la misma empresa. Los usuarios acuden para denunciar la falta de agua, pero el registro de una queja no resuelve por sí mismo la interrupción del servicio.
La población necesita conocer las causas del desabastecimiento, los criterios de distribución, las medidas inmediatas y los plazos para recuperar la normalidad. También necesita saber quién responde cuando el agua no llega a los hogares.
El acceso al agua potable no puede depender de que las familias permanezcan despiertas esperando que abran las llaves. Mucho menos cuando la empresa responsable carece de un plan de contingencia para afrontar el problema.
Por Equipo de redacción
