Dom. Nov 1st, 2026

Los «raspones» del poder: Santamaría pide pasar la página tras la accidentada reelección de Castro

Gritos, empujones, acusaciones y una presidencia proclamada por aclamación dejaron a la Cámara de Diputados envuelta en una disputa que no termina con el anuncio de una nueva directiva. Mientras en la calle se escucha que los políticos no maduran, el viceministro de Coordinación Legislativa, Wilson Santamaría, relativizó los incidentes al afirmar que el Congreso siempre tuvo esta «complejidad», que existen «raspones» y que hay que pasar la página. Pero detrás del pedido de normalidad queda una pregunta institucional: ¿se puede cerrar una controversia sin aclarar primero si se respetaron las reglas?

Roberto Castro fue proclamado nuevamente presidente de la Cámara de Diputados para la gestión 2026-2027, en una sesión marcada por enfrentamientos entre legisladores y cuestionamientos a la forma en que se definió la directiva.

La proclamación por aclamación, sin una votación nominal ni un conteo público de los respaldos, abrió dudas sobre el procedimiento y provocó el rechazo de legisladores de distintas fuerzas políticas. Algunos anunciaron que cuestionarán el resultado y pidieron repetir la elección.

En medio de ese escenario apareció Santamaría. El viceministro sostuvo que las dificultades para alcanzar acuerdos siempre acompañaron al Congreso y que los desacuerdos forman parte de su dinámica. Su pedido fue dejar atrás el episodio y concentrarse en el tratamiento de las leyes que necesita el Ejecutivo.

La explicación puede describir una realidad conocida de la política boliviana: las disputas parlamentarias no son nuevas. Sin embargo, que los conflictos sean habituales no significa que deban normalizarse ni que las observaciones sobre un procedimiento puedan despacharse como simples «raspones».

La Cámara de Diputados tiene reglas para elegir a sus autoridades. Si la proclamación fue correcta, corresponde demostrarlo; si hubo vulneraciones, deben existir mecanismos para examinarlas y resolverlas.

La calle tiene su propia lectura: los políticos no maduran, siguen atrapados en sus disputas mientras el país espera respuestas. Y el problema no es que discutan, porque para eso existe el Parlamento, sino que las diferencias terminen desplazando las reglas que deberían ordenar su funcionamiento.

Pasar la página puede ser una salida política, pero no sustituye la obligación de aclarar lo ocurrido. La institucionalidad no se recupera olvidando los incidentes, sino demostrando que las decisiones se adoptaron conforme a las normas.

Portada RRSS

Por Equipo de redacción

Siguenos y comparte:

About Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías